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	<title>Irak: posguerra</title>
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	<description>Un documental de Alberto Arce</description>
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		<title>VI. 40 kilos de explosivos para silenciar a una mujer (2/2)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:41:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
				<category><![CDATA[Najaf]]></category>
		<category><![CDATA[explosivos]]></category>
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		<description><![CDATA[Intissar, 29 años, es hija de Hassan Oleiwi y ha recibido 40 kilos de explosivos en la puerta de su casa Milita por los derechos de la mujer en Najaf, la ciudad santa de los chiítas iraquíes. Trataron de amedrentarla con llamadas tan anónimas como tajantes respecto a lo que podría sucederle en cualquier momento. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Intissar, 29 años, es hija de Hassan Oleiwi y ha recibido 40 kilos de explosivos en la puerta de su casa Milita por los <strong><em><span style="color: #ff0000;">derechos de la mujer</span></em></strong> en Najaf, la ciudad santa de los chiítas iraquíes. Trataron de amedrentarla con llamadas tan anónimas como tajantes respecto a lo que podría sucederle en cualquier momento. Recibió también decenas de amenazas en su teléfono móvil. Sin olvidarse, por supuesto, de los insultos y comentarios a los que está más que acostumbrada cuando camina por la calle.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir del verano de 2005 Intissar, harta de lo que veía a su alrededor, se convirtió en <strong><em><span style="color: #ff0000;">activista</span></em></strong>. Publicó artículos, comenzó a participar políticamente, se relacionó con organizaciones extranjeras, trató de elevar la voz de las mujeres a los órganos representativos de su ciudad y el 18 de septiembre de 2007 fue elegida responsable del Consejo de Organizaciones de la Sociedad Civil de Najaf. Fue entonces cuando alguien decidió que Intissar no debía jugar un papel en la vida pública de Najaf. No debía convertirse en ejemplo de <strong><em><span style="color: #ff0000;">mujer luchadora</span></em></strong>. O Sí. Pero equiparando a la mujer que lucha con la mujer muerta. Como aviso a navegantes. Y llegaron los explosivos que a punto estuvieron de llevarse por delante no solo a la propia Intissar sino a toda su familia. <em>&#8220;Cuando sufrí el atentado lo único que hice para protegerme fue quedarme dentro de casa durante un mes para que todos pensasen que me había ido de la ciudad. Pero consiguieron que no abriésemos la Oficina de Asuntos de la Mujer que teníamos planeada. Nadie estaba dispuesto a asumir el riesgo en aquel contexto&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Intissar ha sufrido, a lo largo de los últimos cuatro años una presión real y continuada por parte de fanáticos que, aún representando, quizás, el sentir mayoritario de la población, se consideran amenazados por una mujer que no calla y no se resigna a la islamización que vive el país. Que está dispuesta a defender sus derechos y a reivindicarse. A relacionarse, a estudiar, a trabajar, a participar en la toma de decisiones y a incidir en la vida pública. Que no acepta convertirse en una figura de negro más, tapada de pies a cabeza, anulada en su identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras nos preparamos para salir a la calle, Intissar continúa hablando. Se recoge el pelo. Se lo cubre con el <strong><em><span style="color: #ff0000;">Hiyab</span></em></strong>, desdobla su túnica negra y en un rápido movimiento envolvente repetido miles de veces, se cubre completamente, de pies a cabeza, con un tocado negro, la <strong><em><span style="color: #ff0000;">Abaya</span></em></strong>. La chica de mi edad en jeans y camiseta con la que ha hablado durante horas y ahora camino por la calle, se ha convertido en una sombra prácticamente irreconocible, difícil de diferenciar del resto de mujeres con las que nos cruzamos. No lo hace voluntariamente. No quiere que nadie lo piense. <em>&#8220;Hay mujeres en Najaf para las cuales salir de casa es todo un logro. Muchas, quizás la mayoría de las mujeres de esta ciudad, ven como su mundo exterior se limita al mercado, unas horas a las semana, envueltas en la Abaya, mirando al suelo y siempre con prisas y vergüenza. Han ido a la escuela apenas lo suficiente para saber leer y escribir y el resto de su existencia se limita a vivir en una prisión, la creada por su propia familia&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Intissar trabaja en la <strong><em><span style="color: #ff0000;">Liga de Mujeres Iraquíes</span></em></strong>, organización fundada en 1952 y que 57 años después del comienzo de sus actividades puede contar como su mayor logro en la ciudad de Najaf una manifestación con 17 participantes en agosto de 2005.  <em>&#8220;Quienes pasaban por delante se reían de nosotras y nos insultaban. Los soldados norteamericanos nos fotografiaban como si fuéramos animales en un zoológico y acabaron convenciéndonos para que regresásemos a nuestras casas antes de que alguien nos atacase&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Pretendían protestar contra el artículo 41 de lo que era entonces un proyecto de Constitución para Irak. Protesta inútil. La Constitución fue aprobada y el artículo 41, que regula que todos los iraquíes son iguales ante la ley en función de su adscripción religiosa y étnica entró en vigor. Desde entonces, nada parecido al matrimonio civil, nada parecido a los matrimonios mixtos. Se acepta la posibilidad de elevar a ley civil las decisiones de los religiosos que deciden los sobre usos y costumbres de la población. Especialmente los de las mujeres. Y allanan el camino para quienes realmente manejan la realidad de lo que se puede y no se puede considerar respetable: las <em><strong><span style="color: #ff0000;">milicias</span></strong></em> de los <strong><em><span style="color: #ff0000;">partidos islámicos</span></em></strong>. Desde entonces, los sunitas se casan con sunitas en cortes sunitas. Lo mismo que los chiítas. Por supuesto que se dan excepciones. Las menos. Las valientes. Existe el contrato civil, en privado. Para los <strong><em><span style="color: #ff0000;">resistentes</span></em></strong>. Pero en contraste con el pasado, los matrimonios mixtos ya no son la regla, entre comunidades que han sido separadas de facto. <em>&#8220;En Irak nunca antes se había preguntado por el origen sectario. Desde la invasión, la pertenencia sectaria se convierte en el centro de tu identidad. El gobierno y su Constitución se esfuerzan por organizar la sociedad con esa orientación&#8221;</em> afirma indignada. Cuando se aprobó la Constitución, se estableció un período de provisionalidad de seis meses tras el cual debía ser  modificada. <em>&#8220;Han pasado ya tres años y no sólo no se modifica. Ni siquiera se aprueban las leyes para desarrollarla.&#8221;</em>. Intissar no confía en el proceso político en marcha en Irak.</p>
<p style="text-align: justify;">De cara a la próxima convocatoria electoral explica cómo la ley marca que cada tercer puesto de cada lista debe estar reservado a una mujer. Al mismo tiempo, siempre existe un mecanismo para no cumplir las disposiciones aprobadas por el parlamento. <em>&#8220;No puedo estar a favor de que se nos convierta en una cuota relegada a la tercera posición. Quiero que podamos ir en cualquier posición. Además muchas mujeres, una vez elegidas, son forzadas indirectamente a dimitir para ceder su puesto a un hombre&#8221;</em>. No quiere darle la más mínima credibilidad a partidos como el Consejo Supremo de la Revolución Islámica, o el Partido Islámico Kurdo que, siempre según su versión, dan dinero a las familias para fomentar el uso del hijab.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-107" title="Imagen 1" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-1.png" alt="" width="860" height="485" /></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8220;La situación de la mujer en el sur de Irak es compleja. Depende de tradiciones y hábitos sociales mucho más que de lo que digan los clérigos. Las mujeres se limitan a repetir lo que han visto hacer a sus abuelas y madres.&#8221;</em>.  Matiza, tratando de que no recaiga todo el peso de la culpa en los clérigos y la religión. <em>&#8220;Es cierto que ahora para una mayoría existe la posibilidad de estudiar, incluso en la Universidad, en los casos en que hay dinero y padres de mentalidad abierta. Pero en cuanto alguien quiere casarse se meten en casa y tienen hijos. Es prácticamente imposible que avancemos. Se nos obliga a repetir un rol en la sociedad que no puede cuestionarse. No se permite a las mujeres que se integren fuera del hogar. Para muchos maridos y padres es, simplemente, una vergüenza. Es algo inasumible porque da que hablar&#8221;</em>. Insiste en mencionar, militantemente, la organización para la que trabaja, teóricamente independiente y apartidaria, ligada en la práctica al Partido Comunista de Irak. <em>&#8220;Desde la Liga de Mujeres iraquíes se trabaja para cuestionar estos usos sociales y ayudar a las mujeres a que sepan lo que pueden ser, si quieren. Muchas mujeres nos entienden pero son las familias quienes no les permiten hacer nada&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Para completar el catálogo de problemas que se sufren por el simple hecho de ser mujer incide en lo que comúnmente se conoce en Occidente como crímenes de honor, <em>&#8220;Cuando una mujer es violada, su familia la asesina y la policía impide que preguntemos, que denunciemos&#8221; aunque también apunta que dicha práctica se restringe al ámbito rural y ha sido prácticamente erradicada de los entornos urbanos. También hay mujeres que son vendidas por sus familias para ejercer la prostitución en los países del Golfo como castigo si se ha mantenido alguna relación prematrimonial&#8221;. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8220;Tengo la esperanza de que la situación mejore&#8221;</em>. Aunque es evidente que no lo cree realmente, trata de convencerse a sí misma. <em>&#8220;La mayor debilidad de Irak radica en que tenemos un gobierno ausente más allá de lo policial y lo militar, sin suministro estable de electricidad ni agua desde hace casi 20 años pese a nadar en petróleo&#8221;</em>. La <strong><em><span style="color: #ff0000;">metáfora</span></em></strong> de que los iraquíes abrirán un día el grifo de su cocina y manará petróleo mientras la población se muere de sed, repetida sistemáticamente por muchos interlocutores, es el lugar común más representativo de la desazón respecto al futuro que puede escucharse a lo largo del país. <em>&#8220;Unas leyes insuficientes, que no se desarrollan porque ningún partido puede pensar en el interés general y una sociedad que no quiere escuchar, acostumbrada a décadas de dictadura y guerra. La palabra democracia en Irak no tiene significado&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras continúa explicándose comienza a juguetear con su bolso. Finalmente lo abre y salen de él un paquete de pañuelos, un teléfono y un <strong><em><span style="color: #ff0000;">revólver</span></em></strong>. Juguetea con él como con cualquier otro objeto. Intissar camina armada por la calle. No piensa dejarse amedrentar por las milicias. No piensa dejarse asesinar. No, al menos, sin defenderse.</p>
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		<title>VI. 40 kilos de explosivos para silenciar a una mujer (1/2)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:39:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Intissar, 29 años, es hija de Hassan Oleiwi y ha recibido 40 kilos de explosivos en la puerta de su casa. Milita por los derechos de la mujer en Najaf, la ciudad santa de los chiítas iraquíes. Trataron de amedrentarla con llamadas tan anónimas como tajantes respecto a lo que podría sucederle en cualquier momento. Recibió también decenas de amenazas en su teléfono móvil. Sin olvidarse, por supuesto, de los insultos y comentarios a los que está más que acostumbrada cuando camina por la calle.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir del verano de 2005 Intissar, harta de lo que veía a su alrededor, se convirtió en <strong><em><span style="color: #ff0000;">activista</span></em></strong>. Publicó artículos, comenzó a participar políticamente, se relacionó con organizaciones extranjeras, trató de elevar la voz de las mujeres a los órganos representativos de su ciudad y el 18 de septiembre de 2007 fue elegida responsable del Consejo de Organizaciones de la Sociedad Civil de Najaf. Fue entonces cuando alguien decidió que Intissar no debía jugar un papel en la vida pública de Najaf. No debía convertirse en ejemplo de mujer luchadora. O Sí. Pero equiparando a la mujer que lucha con la mujer muerta. Como aviso a navegantes. Y llegaron los explosivos que a punto estuvieron de llevarse por delante no solo a la propia Intissar sino a toda su familia. &#8220;Cuando sufrí el atentado lo único que hice para protegerme fue quedarme dentro de casa durante un mes para que todos pensasen que me había ido de la ciudad. Pero consiguieron que no abriésemos la Oficina de Asuntos de la Mujer que teníamos planeada. Nadie estaba dispuesto a asumir el riesgo en aquel contexto&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Intissar ha sufrido, a lo largo de los últimos cuatro años una presión real y continuada por parte de fanáticos que, aún representando, quizás, el sentir mayoritario de la población, se consideran amenazados por una mujer que no calla y no se resigna a la islamización que vive el país. Que está dispuesta a defender sus derechos y a reivindicarse. A relacionarse, a estudiar, a trabajar, a participar en la toma de decisiones y a incidir en la vida pública. Que no acepta convertirse en una figura de negro más, tapada de pies a cabeza, anulada en su identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras nos preparamos para salir a la calle, Intissar continúa hablando. Se recoge el pelo. Se lo cubre con el <strong><em><span style="color: #ff0000;">Hiyab</span></em></strong>, desdobla su túnica negra y en un rápido movimiento envolvente repetido miles de veces, se cubre completamente, de pies a cabeza, con un tocado negro, la <strong><em>Abaya</em></strong>. La chica de mi edad en jeans y camiseta con la que ha hablado durante horas y ahora camino por la calle, se ha convertido en una sombra prácticamente irreconocible, difícil de diferenciar del resto de mujeres con las que nos cruzamos. No lo hace voluntariamente. No quiere que nadie lo piense. &#8220;Hay mujeres en Najaf para las cuales salir de casa es todo un logro. Muchas, quizás la mayoría de las mujeres de esta ciudad, ven como su mundo exterior se limita al mercado, unas horas a las semana, envueltas en la Abaya, mirando al suelo y siempre con prisas y vergüenza. Han ido a la escuela apenas lo suficiente para saber leer y escribir y el resto de su existencia se limita a vivir en una prisión, la creada por su propia familia&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Intissar trabaja en la <strong><em><span style="color: #ff0000;">Liga de Mujeres Iraquíes</span></em></strong>, organización fundada en 1952 y que 57 años después del comienzo de sus actividades puede contar como su mayor logro en la ciudad de Najaf una manifestación con 17 participantes en agosto de 2005. &#8220;Quienes pasaban por delante se reían de nosotras y nos insultaban. Los soldados norteamericanos nos fotografiaban como si fuéramos animales en un zoológico y acabaron convenciéndonos para que regresásemos a nuestras casas antes de que alguien nos atacase&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Pretendían protestar contra el artículo 41 de lo que era entonces un proyecto de Constitución para Irak. Protesta inútil. La Constitución fue aprobada y el artículo 41, que regula que todos los iraquíes son iguales ante la ley en función de su adscripción religiosa y étnica entró en vigor. Desde entonces, nada parecido al matrimonio civil, nada parecido a los matrimonios mixtos. Se acepta la posibilidad de elevar a ley civil las decisiones de los religiosos que deciden los sobre usos y costumbres de la población. Especialmente los de las mujeres. Y allanan el camino para quienes realmente manejan la realidad de lo que se puede y no se puede considerar respetable: las milicias de los partidos islámicos. Desde entonces, los sunitas se casan con sunitas en cortes sunitas. Lo mismo que los chiítas. Por supuesto que se dan excepciones. Las menos. Las valientes. Existe el contrato civil, en privado. Para los resistentes. Pero en contraste con el pasado, los matrimonios mixtos ya no son la regla, entre comunidades que han sido separadas de facto. &#8220;En Irak nunca antes se había preguntado por el origen sectario. Desde la invasión, la pertenencia sectaria se convierte en el centro de tu identidad. El gobierno y su Constitución se esfuerzan por organizar la sociedad con esa orientación&#8221; afirma indignada. Cuando se aprobó la Constitución, se estableció un período de provisionalidad de seis meses tras el cual debía ser modificada. &#8220;Han pasado ya tres años y no sólo no se modifica. Ni siquiera se aprueban las leyes para desarrollarla.&#8221;. Intissar no confía en el proceso político en marcha en Irak.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-61.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-62" title="Imagen 6" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-61.png" alt="" width="954" height="533" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Ante la próxima convocatoria electoral, Inthissar explica cómo la ley marca que cada tercer puesto de cada lista debe estar reservado a una mujer. Al mismo tiempo, siempre existe un mecanismo para no cumplir las disposiciones aprobadas por el parlamento. &#8220;No puedo estar a favor de que se nos convierta en una <strong><em><span style="color: #ff0000;">cuota</span></em></strong> relegada a la tercera posición. Quiero que podamos ir en cualquier posición. Además muchas mujeres, una vez elegidas, son forzadas indirectamente a dimitir para ceder su puesto a un hombre&#8221;. No quiere darle la más mínima credibilidad a partidos como el Consejo Supremo de la Revolución Islámica, o el Partido Islámico Kurdo que, siempre según su versión, dan dinero a las familias para fomentar el uso del hijab.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;La situación de la mujer en el sur de Irak es compleja. Depende de tradiciones y hábitos sociales mucho más que de lo que digan los <strong><em><span style="color: #ff0000;">clérigos</span></em></strong>. Las mujeres se limitan a repetir lo que han visto hacer a sus abuelas y madres&#8221;.  Matiza, tratando de que no recaiga todo el peso de la culpa en los clérigos y la religión. &#8220;Es cierto que ahora para una mayoría existe la posibilidad de estudiar, incluso en la Universidad, en los casos en que hay dinero y padres de mentalidad abierta. Pero en cuanto alguien quiere casarse se meten en casa y tienen hijos. Es prácticamente imposible que avancemos. Se nos obliga a repetir un rol en la sociedad que no puede cuestionarse. No se permite a las mujeres que se integren fuera del hogar. Para muchos maridos y padres es, simplemente, una vergüenza. Es algo inasumible porque da que hablar&#8221;. Insiste en mencionar, militantemente, la organización para la que trabaja, teóricamente independiente y apartidaria, ligada en la práctica al <strong><em><span style="color: #ff0000;">Partido Comunista de Irak</span></em></strong>. &#8220;Desde la Liga de Mujeres iraquíes se trabaja para cuestionar estos usos sociales y ayudar a las mujeres a que sepan lo que pueden ser, si quieren. Muchas mujeres nos entienden pero son las familias quienes no les permiten hacer nada&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Para completar el catálogo de problemas que se sufren por el simple hecho de ser mujer incide en lo que comúnmente se conoce en Occidente como <strong><em><span style="color: #ff0000;">crímenes de honor</span></em></strong>, &#8220;Cuando una mujer es violada, su familia la asesina y la policía impide que preguntemos, que denunciemos&#8221; aunque también apunta que dicha práctica se restringe al ámbito rural y ha sido prácticamente erradicada de los entornos urbanos. También hay mujeres que son vendidas por sus familias para ejercer la prostitución en los países del Golfo como castigo si se ha mantenido alguna relación prematrimonial&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Tengo la esperanza de que la situación mejore&#8221;. Aunque es evidente que no lo cree realmente, trata de convencerse a sí misma. &#8220;La mayor debilidad de Irak radica en que tenemos un gobierno ausente más allá de lo policial y lo militar, sin suministro estable de electricidad ni agua desde hace casi 20 años pese a nadar en petróleo&#8221;. <strong><em><span style="color: #ff0000;">La metáfora de que los iraquíes abrirán un día el grifo de su cocina y manará petróleo mientras la población se muere de sed</span></em></strong>, repetida sistemáticamente por muchos interlocutores, es el lugar común más representativo de la desazón respecto al futuro que puede escucharse a lo largo del país. &#8220;Unas leyes insuficientes, que no se desarrollan porque ningún partido puede pensar en el interés general y una sociedad que no quiere escuchar, acostumbrada a décadas de dictadura y guerra. La palabra democracia en Irak no tiene significado&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras continúa explicándose comienza a juguetear con su bolso. Finalmente lo abre y salen de él un paquete de pañuelos, un teléfono y un <strong><em><span style="color: #ff0000;">revólver</span></em></strong>. Juguetea con él como con cualquier otro objeto. Intissar camina armada por la calle. No piensa dejarse amedrentar por las milicias. No piensa dejarse asesinar. No, al menos, sin defenderse.</p>
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		<title>V. Najaf. El Monstruo que ¿duerme?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
				<category><![CDATA[Najaf]]></category>
		<category><![CDATA[monstruo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ocho checkpoints en 120 kilómetros, la distancia que separa Rumaitha de Najaf. Ni una sola pregunta. Policía y ejército iraquíes en perfecto (o aparente) control de la situación. Paradas turísticas incluso. La carretera, escoltada por oasis de palmeras, rumbo a Babilonia, en contraste con la desértica ruta recorrida desde Basora hacia el norte. Más camellos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ocho <em>checkpoints</em> en 120 kilómetros, la distancia que separa Rumaitha de Najaf. Ni una sola pregunta. Policía y ejército iraquíes en perfecto (o aparente) control de la situación. Paradas turísticas incluso. La carretera, escoltada por oasis de palmeras, rumbo a Babilonia, en contraste con la desértica ruta recorrida desde Basora hacia el norte. Más camellos y beduinos por los que ni tiempo ni guerras pasan. Más mezquitas de parada y fonda para viajeros y peregrinos. Ni un solo hombre armado sin uniforme. Al menos a la vista. Miradas de sorpresa. No son muy comunes los extranjeros por estos lares. Pese a todo. Bienvenida generalizada. Té y más té. Ningún problema. Definitivamente el sur de Irak no se corresponde, para el extranjero, con el imaginario utilizado para representarlo. Sólo podrían morder los perros salvajes. Y durante el día se esconden.</p>
<p style="text-align: justify;">En un abrir y cerrar de ojos, Najaf. Grande y bulliciosa, imponente hospital en construcción a la entrada de la ciudad. Más carreteras correctamente asfaltadas que las recorridas en la región de Muthana (Samawa y Rumaitha). Las banderas con el imponente rostro del Iman Hussein -ojos perfilados, afilada barba y una mezcla de colores más propia de la portada de un disco pop que de la iconografía religiosa al uso- que aumentan de número y prácticamente tapan las fachadas de comercios y casas. Siempre  que se obvie el modelo de banderola alternativo, en el que su cabeza aparece cortada y clavada en una lanza -menos habitual aunque también presente- o el del bebé con una flecha clavada en el pecho y en brazos de una mujer doliente a la que no se le ve el rostro. Y que no parece el ideal para fomentar la participación infantil en la celebración. Masiva. Junto a los tambores, trompetas, y gritos de hombres que se golpean la espalda y agitan espadas al aire. Son sólo desfiles de ensayo de la Ashura pero el conjunto adquiere ya un tono denso, sentido, de luto colectivo. Tamizado por los dulces que se reparten en las calles y a los que es, obviamente, imposible negarse.</p>
<p style="text-align: justify;">La hospitalidad en Najaf proviene de <strong><em><span style="color: #ff0000;">Hassan Olaiwi</span></em></strong>, maestro retirado, miembro del residual <strong><em><span style="color: #ff0000;">Partido Comunista de Irak</span></em></strong> (dos diputados en el parlamento). Perseguido por el régimen de Saddam, del que tuvo que esconderse varios años dejando a su familia al cuidado de parientes cercanos y bombardeado en su propia casa por el activismo de sus dos hijas, Thuwar (Revolución) de 27 años e Intissar (Victoria) de 29. Lo primero que enseña, junto a los daños provocados por la explosión, dos <strong><em><span style="color: #ff0000;">rifles de asalto</span></em></strong> que esconde bajo la televisión. Nunca los ha utilizado. Porque el ataque provino de cuarenta kilos de explosivos que, pese a estar mal colocados, reventaron el portón de la vivienda y todos sus cristales, enviando metralla contra las paredes de varias de las habitaciones, fracturando una de las columnas que sostiene el segundo piso y provocando grietas, mal que bien reparadas en espera de tiempos mejores. <em>&#8220;Si se hubieran atrevido atacarnos de verdad nos habríamos defendido, pero esa bomba en la puerta, con toda mi familia en el interior, es de cobardes. ¿Qué culpa tienen los niños?. Son problemas de adultos, que nos dejen defendernos y que den la cara si tienen problemas con nosotros, pero no pueden atacar a una familia entera con un explosivo de ese tamaño&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hassan Olaiwi es pesimista. Piensa que la calma actual es relativa y, sobre todo, temporal. Sabe que quienes les atacaron debido al activismo de sus hijas son, ahora, con casi total certeza, miembros de la policía, refugio temporal de las milicias islamistas que sembraron el terror en 2006, 2007 y 2008. Los llama el &#8220;monstruo que duerme&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Como siempre en Irak <em>&#8220;las cosas se saben pero no se dicen, y menos a los extranjeros. Aquí tenemos otros mecanismos para solucionar nuestros problemas&#8221;</em>. Y no se refiere a una u otra fuerza política. Cuando una familia es atacada en Irak, en muchas ocasiones las víctimas podrían reconocer a sus agresores, encontrándoselos al día siguiente por la calle en total impunidad y sin posibilidad de recurrir a un sistema judicial o policial en el que no pueden confiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hassan cree que <strong><em><span style="color: #ff0000;">el precio a pagar por el derrocamiento de la dictadura</span></em></strong> ha sido demasiado alto. Y que la situación actual no es mejor, sino peor. La democracia no cuaja. Cuando pasen las próximas elecciones (marzo de 2010) y los norteamericanos se retiren totalmente, es probable que estalle la guerra de nuevo. <em>&#8220;La próxima guerra será peor que las anteriores porque durante estos últimos años todos nos hemos identificado y posicionado en diferentes sectores, así que ahora no hay marcha atrás posible. Quienes no aceptan las reglas del juego, si no vencen pacíficamente, intentarán hacerlo de nuevo con las armas, incluso sin quitarse los uniformes de ejército y policía que visten. Así ha sido siempre en Irak y así será siempre&#8221;</em>.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">- ¿No cree que el cambio haya sido positivo?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>&#8220;No pensábamos que fuese a suceder todo esto. <strong><span style="color: #ff0000;">Yo odiaba a</span></strong> <strong><span style="color: #ff0000;">Saddam Hussein</span></strong></em><em>. Pero el modo en que lo colgaron, el primer día del Eid (festividad musulmana) fue una humillación para Irak, una obra de teatro cruel, una venganza iraní. Creíamos que tras la ocupación extranjera vendrían iraquíes desde el exterior con un plan claro. Era necesario derrocar al régimen, pero no nos consultaron nunca. Los iraquíes progresistas y laicos no querían que hubiera una ocupación pero nunca pudieron ponerse de acuerdo. El resultado ha sido una coalición temporal de intereses entre los americanos y los islamistas, diseñando sus juegos de poder partidista, sin preocuparse realmente por los iraquíes ni por Irak. Un desastre. Seis años de guerra, un país que ya no puede llamarse así y que son, en realidad, tres zonas cada vez más aisladas entre sí. Yo no puedo viajar a Diyala o Anbar y alguien del centro del país no puede viajar a visitarme a mí. Así es como se ha pacificado la situación, dividiendo e incomunicando el país. Irak es un invento, es irreal. Se ha creado una democracia étnica&#8221;</em>.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">¿Cual fue, entonces, el error?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>&#8220;El error fue la táctica militar utilizada cuando la ocupación decidió que solo se podía contar con los islamistas para liberar el país y que ninguna otra fuerza tenia capacidad para hacerlo. Irán apoyo durante muchos años una plataforma para tomar el control de Irak, debilitándolo como país, y los Estados Unidos se han aprovechado temporalmente de la debilidad y división interna para extraer sus propios beneficios. Cuando destruyeron toda la estructura estatal lo hicieron conscientemente, a sabiendas de que abrían espacio al <strong><span style="color: #ff0000;">sectarismo islamista.</span></strong></em><em> Nunca han querido luchar realmente contra ellos. Lucharon contra el Baaz hasta terminar con él, pero no quisieron luchar contra los religiosos. Finalmente han sido estos los que han triunfado&#8221;. </em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">¿Qué se puede esperar de lo que suceda en el futuro próximo?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>&#8220;America se irá en breve de Irak, prácticamente ya no se nota su presencia.  ¿Cual será entonces nuestro destino? Ellos mantienen un cierto orden a través de la ocupación. Cuando se vayan se instalará de nuevo el caos. Los iraquíes ante todo somos nacionalistas y la influencia que Iran esta ganando en el país es para asustarse. Una cosa es la tradición cultural o religiosa chiíta que aquí, en el sur, compartimos, otra cosa es la forma de gobierno y la independencia nacional. El Consejo Supremo de la Revolución Islámica y el partido Badr están a las ordenes de Irán y en cualquier momento se volverán contra el gobierno. El partido de Al Maliki (Dawa) es débil y se limita a aplicar las órdenes norteamericanas, los saderistas han cambiado varias veces de posición y volverán a hacerlo, los kurdos son cada vez más fuertes y los sunitas no van a entregarse sin luchar. <strong><span style="color: #ff0000;">Están simplemente a la espera, reagrupándose, reorganizándose</span></strong></em><em>. Yo no acepto la ocupación, nadie debería aceptarla. Pero todas las milicias están esperando a que los norteamericanos se vayan para regresar a su lucha por el poder. Irak será nuevamente Líbano multiplicado por tres. Es cuestión de tiempo&#8221;. </em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">- ¿Donde radica el problema al que dirigirse para buscar alguna mejora de la situación?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>&#8220;No habrá paz interna hasta que las <strong><span style="color: #ff0000;">milicias chiitas</span></strong></em><em> no acepten las reglas del juego político democrático y los antiguos baazistas regresen de algún modo a la vida pública, con una constitución que se respete y un parlamento fuerte. Los iraquíes son emocionales. El sectarismo existe desde siempre. Si se suma un factor externo, la ocupación, y líderes armados, dispuestos a defender intereses particulares a cualquier precio, comienza una carnicería. Nadie quiere pensar en el interés general. Sólo se piensa en el de su grupo, su tribu, su pueblo, su región. País o Estado son conceptos ajenos a Irak. Si la situación ha mejorado es porque la gente dijo basta y presionó para detener a las milicias. Pero lo que el ejército del Mahdi les hizo a los sunitas en Baghdad no se puede olvidar y lo que los propios chiítas se han hecho entre ellos en Basora es difícil de entender. <strong><span style="color: #ff0000;">Irak es un &#8220;ring&#8221; de boxeo</span></strong></em><em>. De vez en cuando devuelve algunos puñetazos, pero ya desde el suelo. En KO técnico, derrotado. Trata de levantarse aunque todo el publico sabe que no puede hacerlo. Al menos en este combate, Nada bueno puede suceder&#8221;.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><a href="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-2.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-109" title="Imagen 2" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-2.png" alt="" width="952" height="534" /></a><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;">Hablar con iraquíes supone tratar de desprenderse de las etiquetas con las que cada uno de ellos en función de su edad, localización geográfica, relación con el régimen anterior, creencia religiosa o nivel de perjuicio provocado por la ocupación trata de identificar, casi siempre, al culpable. La descripción de la situación, para quien busque líneas-fuerza comunes, es sorprendentemente pareja, difiriendo prácticamente sólo en la adjetivación. Donde uno se convierte en criminal y su vecino en víctima, se cruza una calle y se invierten los papeles, casi siempre con un relato estructurado sobre similares premisas, con similares factores desencadenantes, acontecimientos y consecuencias. Motivaciones que casi siempre se hunden en un recóndito pasado del que es mejor no hablar, deslizándose por la venganza y concluyendo en muerte y vuelta a empezar.</p>
<p style="text-align: justify;">En palabras de Thuwar, hija de Hassan, <em>&#8220;Najaf se encuentra divida en dos partes, la de la mezquita de Koufa, controlada por el Ejército del Mahdi y el resto de la ciudad, bajo control de la milicia de Al Badr (Consejo Supremo de la Revolución Islámica). Es una situación anormal y que no responde a la realidad. Que dificulta nuestra vida&#8221;</em>. Su hermana Inthissar matiza <em>&#8220;no olvides el partido Al Dawa, de Al Maliki, atrapado entre la milicia Sadr y la milicia Badr&#8221;</em>. Esto es Najaf. Donde la tarta se reparte, a tiros, entre fuerzas confesionales chiítas.</p>
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		<title>IV.- Se discute la situación de los baazistas 2/2</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:34:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rumaitha]]></category>
		<category><![CDATA[baazistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cementerios de chatarra militar. Para que nadie olvide el pasado. Petróleo y gas ardiendo en la distancia, brumosa, del invierno en diciembre, gris. Un muro de lluvia que se atraviesa y tras el cual no se encuentra otro país, como podría soñarse, sino una interminable, previsible y eterna sucesión de checkpoints del ejército iraquí, poniendo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cementerios de chatarra militar. Para que nadie olvide el pasado. Petróleo y gas ardiendo en la distancia, brumosa, del invierno en diciembre, gris. Un muro de lluvia que se atraviesa y tras el cual no se encuentra otro país, como podría soñarse, sino una interminable, previsible y eterna sucesión de <em>checkpoints</em> del ejército iraquí, poniendo la cara, y los cuerpos, sustituyendo a los ocupantes, ya retraídos en sus bases.</p>
<p style="text-align: justify;">De Basora hacia el norte, Nassiriya. Los controles militares no son decorado, ni broma. Apenas una mirada y el extranjero, indisimulado en su aspecto y pese a su continuo silencio y evasiva mirada, debe salir una y otra vez del coche mientras sus acompañantes dan explicaciones, muestran papeles, abren bolsas y mochilas. Apenas unos minutos y se ha llamado la atención, despertado la curiosidad. Miran. Toman nota de nombres, números de teléfono, matrícula, origen y destino del viaje. Se comunican entre sí. El siguiente <em>checkpoint</em> nos espera, avisado, y se repite la rutina. Un helicóptero de transporte norteamericano atraviesa el cielo. Vuela bajo. Por si tras dos horas de carretera y varios días en Basora alguien se había olvidado de que siguen aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Autopista de dos sentidos, tres carriles en cada dirección se circula frente al <strong><em><span style="color: #ff0000;">aeropuerto militar de Al Imam Alí</span></em></strong>, construido por régimen de Saddam, ahora en manos del ejército norteamericano. Un convoy atraviesa lentamente tres de los carriles. Camiones de transporte. El cuarto carril, ya en sentido contrario, ocupado por seguridad. La escolta no falla. Los coches iraquíes se detienen obligatoriamente, arrinconados contra la cuneta. En la distancia, camellos y beduinos en orientalista estampa ocupada les ignoran. Una hora perdida. Silencio. Nadie mira a los militares. Tan sólo esperan seguir su camino. <em>&#8220;Cuando hay que coger un avión o viajar por un cita, siempre hay planearlo todo con un día extra, por el tiempo que nos hacen perder. Esta vez sólo ha sido una hora, pero yo he estado esperando hasta ocho. Sin ninguna explicación&#8221;</em>. Raisan Abu Ali, conductor acostumbrado a la ruta evita soltar un planfleto, parco en palabras, pero ha dejado clara su posición.</p>
<p style="text-align: justify;">A la derecha, Nassiriya, hacia el norte, Baghdad. A la izquierda enfilamos Samawa, punto de paso obligado en dirección a Najaf. A toda velocidad, el coche sobrepasa decenas de peregrinos que caminan con<strong><em><span style="color: #ff0000;"> banderas negras</span></em></strong>. En Irak hay tantas posibilidades de morir en un accidente de tráfico como en un atentado. En Batha, una aldea de apenas unos cientos de habitantes, la mezquita acoge a los peregrinos. Todas las mezquitas lo hacen. Comida, bebida, rezo y descanso. Les quedan tres o cuatro días de camino hasta la ciudad santa. El Imam pide limosna entre rezo y rezo para reparar la mezquita. Té y no más de 15 minutos en cada lugar. A continuación, Warka, último oasis de palmeras hasta la entrada de Samawa donde una imponente fábrica de cemento que la contamina da la bienvenida a los viajeros. Rota la rutina, papeles y explicaciones ya no son suficientes. Abdullah Al Maliki es reclamado a un aparte más largo de lo habitual. <strong><em><span style="color: #ff0000;">Ha costado 50 dólares</span></em></strong>. Se indignan. Mejor no discutir. Raisan y Abdullah le juran a Dios durante varios minutos con ampulosos gestos de indignación. Es la primera, pero no sería la última vez que los billetes evitan innecesarias horas de espera en un punto de control policial.</p>
<p style="text-align: justify;">Samawa y finalmente, a unos 30 kilómetros, Rumaitha. 450 kilómetros al norte de Basora. Un pueblo, reventado, prácticamente sin asfalto y, como el resto, con electricidad intermitente. Ha llovido y se avanza a través de un auténtico lodazal de barro mezclado con basura. Ali Karim Shaib. Funcionario en el Ministerio de Medio Ambiente nos espera frente a la antigua comisaría de la ocupación británica, asilo de ancianos y librería islámica en la actualidad. &#8220;Bienvenidos a Rumaitha&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #ff0000;">Kareem Bidash</span></em></strong>, alcalde de la villa, de unos 12.000 habitantes, tiene prisa por recibir al extranjero y transmitir sus puntos de vista. Nos cita a la salida de su clase de inglés en la única academia de la zona. Hamed, su dueño, ha sido traductor del ejército norteamericano durante dos años y prefirió establecerse como profesor de idiomas con el dinero ahorrado (1.400 dólares al mes) antes que emigrar a los Estados Unidos. Habla como un soldado <em>&#8220;-¿Sabes?, ¿lo pillas?&#8221;</em>. Es tan simpático como el americano medio, tan acogedor como el iraquí medio. Donde muchos verían la tradicional figura del colaboracionista, se encuentra, en cambio, un joven que ha conseguido salir de la pobreza, establecerse por su cuenta, y que se niega a recordar la experiencia vivida. No responde a preguntas relacionadas con lo que vio e hizo durante su servicio.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">-¿No tienes miedo de que hablen mal de ti por haber trabajado para los americanos?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>-&#8221;No, porque todos saben que lo hacemos sólo por el dinero. Si más gente hablase inglés habría colas a las puertas de sus campamentos&#8221;</em>. Ali Shaib asiente <em>&#8220;yo tengo varios amigos que lo hacen y todos te dirán lo mismo, lo prometo. Sólo por el dinero&#8221;. </em>- ¿Te ha contado alguna historia?<em> &#8220;No. Nunca ha hablado con nosotros de lo que hacían. Incluso su familia abandonó el pueblo por miedo por temor a ser represaliados. Pero ahora la situación es diferente, ya no hay problema al respecto&#8221;. </em></p>
<p style="text-align: justify;">El alcalde, ávido de practicar el inglés que aprende, tercia relatando su viaje de un mes a Estados Unidos a participar un seminario para cargos electos iraquíes de cara a las elecciones. <em>&#8220;Estos jóvenes están despolitizados. Ellos no recuerdan cómo era la vida bajo el régimen anterior y no son conscientes de que los americanos han cumplido su palabra, vinieron, derrocaron a Saddam y ahora se van a ir tras establecer un nuevo régimen&#8221;</em>. Mi anfitrión Ali, que se dedica a la medición y estudio de las zonas contaminadas con uranio durante los bombardeos norteamericanos para el Ministerio de Medio Ambiente, añade que <em>&#8220;también han traído algo de contaminación nuclear y muchos muertos&#8221;</em> lo que Ahmed justifica. La cercana ciudad de Samawa está contaminada porque <em>&#8220;Saddam Hussein la llenó de soldados sabiendo que sería bombardeada&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ali Shaib recuerda <em>&#8220;yo era estudiante de física en Bagdad. Tres días antes de comenzar la guerra decidí volver a casa porque era más seguro. Comenzaron los bombardeos y perdimos conexión con el mundo exterior. Una noche me acosté con el ejército de Saddam en la puerta y a la mañana siguiente me levanté con un soldado norteamericano en su lugar. Le di los buenos días y él me respondió con una sonrisa. En mi calle les dimos agua y comida. Les invitamos a beber té. Estábamos contentos. </em><em><strong><span style="color: #ff0000;">Los Baazistas se habían ido&#8221;</span></strong></em>.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>-&#8221;¿Eres consciente de que esa no es la versión canónica?&#8221;.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>-&#8221;Por supuesto. Pero es lo que sucedió. Luego las cosas cambiaron, obviamente. Pero en este pueblo, nunca hemos tenido ningún problema con ellos. Muchos de nosotros hemos trabajado con ellos en un momento u otro. Hace ya más de seis meses que no han pasado por aquí. Aquí no ha habido resistencia, ni explosiones ni registros. Ningún soldado extranjero ha entrado en nuestras casas&#8221; </em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>-¿Y qué ha sido de los Baazistas?</em><em> &#8211; &#8220;unos están muertos, otros en Siria o Jordania y otros se han quedado encerrados en casa para siempre. Saben que no pueden salir&#8221;. &#8211; </em><em>¿Qué significa que no pueden salir?</em><em> &#8211; &#8220;El primer día tuvieron miedo de la reacción de la gente, el segundo también, el tercero más, y poco a poco, han pasado seis años&#8221;. </em><em>-¿Es posible hablar con ellos?</em><em> -No, mucha gente no sabe que están en sus casas, están escondidos. Si se supiese que algunos siguen en sus casas, les matarían inmediatamente. Yo visité a uno hace poco tiempo porque era amigo de mi padre y sé que necesitan ayuda pero no puedo llevarte a donde está, si alguien le descubre le mataría&#8221;</em><em>.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><img class="aligncenter size-full wp-image-114" title="Imagen 4" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-41.png" alt="" width="949" height="532" /><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;">Le pregunto al alcalde si cree posible la reconciliación con los sunitas y los supervivientes del antiguo régimen, en tanto miembro del Partido del gobierno Al Dawa y político más votado del pueblo. <em>&#8220;<strong><span style="color: #ff0000;">El partido Baaz debería ser legalizado de nuevo</span></strong></em><em> y debería participar del proceso político. Son parte de la población. Todos los profesionales e intelectuales del partido que no tengan las manos manchadas de sangre deberían regresar a sus puestos y reincorporarse a la administración. Por ejemplo, la mayoría de los diplomáticos y muchos profesores universitarios. Es lo mejor para el país. Integrar a los que piensan diferente en el sistema democrático y no mantenerlos en la clandestinidad y las armas. Toma el ejemplo del Ejército del Mahdi, antes eran una milicia feroz, ahora son un partido político más (Saderistas), y no precisamente quienes están desestabilizando al país. Definitivamente mi opinión es que el Partido Baaz debería ser legalizado y reincorporado al Parlamento. La democracia Iraquí se haría más fuerte&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El alcalde de un pequeño pueblo puede permitirse expresar opiniones como esta, que no son compartidas por los miembros del gobierno, pero han sido escuchadas en repetidas ocasiones a lo largo de estas semanas. A medida que aumenta el nivel de responsabilidad decrece la relación entre posicionamientos políticos de la ciudadanía y decisiones en consecuencia del régimen político existente.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera semana de enero de 2010, la Comisión de Justicia y Responsabilidad, reunida en Baghdad con el cometido de seleccionar a quienes pueden incorporarse al proceso político iraquí de cara a las elecciones del 7 de marzo prohibió presentarse a las elecciones a más de 500 candidatos bajo la acusación de pertenecer al antiguo Partido Baaz. Sea cierta o no su pertenencia, la voluntad de integrarse en el juego político es, en opinión del Alcalde de Rumeitha, de Ali Shaib y de Ahmed, el ex-traductor de las tropas americanas, la única solución posible para avanzar por el camino de la reconciliación.</p>
<p style="text-align: justify;">La cuestión es que muchos de los candidatos a los que se pretendía impedir concurrir a las elecciones no eran, como podría imaginarse, miembros del antiguo régimen sino altos cargos y diputados, rivales políticos del entonces Primer Ministro, Nuri Al Maliki. En el Irak actual, incluso las leyes de reconciliación con el pasado se utilizan, casi siempre, para la defensa de intereses privados.</p>
<p style="text-align: justify;">200 muertos y cuatro cadenas de atentados suicidas más tarde, dirigidos directamente contra peregrinos chiítas o centros simbólicos de la imagen de seguridad que pretenderse transmitirse respecto a Bagdad, y cuando ni siquiera había pasado un mes desde la decisión tomada, visita del Vicepresidente norteamericano mediante, la Comisión electoral revirtió la prohibición para muchos de los candidatos vetados y finalmente participaron del proceso electoral.</p>
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		<title>IV. Rumaitha. Se discute la situación de los Baazistas (1/2)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:33:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cementerios de chatarra militar. Para que nadie olvide el pasado. Petróleo y gas ardiendo en la distancia, brumosa, del invierno en diciembre, gris. Un muro de lluvia que se atraviesa y tras el cual no se encuentra otro país, como podría soñarse, sino una interminable, previsible y eterna sucesión de <em>checkpoints</em> del ejército iraquí.</p>
<p style="text-align: justify;">De Basora hacia el norte, Nassiriya. Los controles militares no son decorado, ni broma. Apenas una mirada y el extranjero, indisimulado en su aspecto y pese a su continuo silencio y evasiva mirada, debe salir una y otra vez del coche mientras sus acompañantes dan explicaciones, muestran papeles, abren bolsas y mochilas. Apenas unos minutos y se ha llamado la atención, despertado la curiosidad. Miran. Toman nota de nombres, números de teléfono, matrícula, origen y destino del viaje. Se comunican entre sí. El siguiente <em>checkpoint</em> nos espera, avisado, y se repite la rutina. Un helicóptero de transporte norteamericano atraviesa el cielo. Vuela bajo. Por si tras dos horas de carretera y varios días en Basora alguien se había olvidado de que siguen aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Autopista de dos sentidos, tres carriles en cada dirección se circula frente al aeropuerto militar de Al Imam Alí, construido por régimen de Saddam, ahora en manos del ejército norteamericano. <strong><em><span style="color: #ff0000;">Un convoy atraviesa lentamente tres de los carriles</span></em></strong>. Camiones de transporte. El cuarto carril, ya en sentido contrario, ocupado por seguridad. La escolta no falla. Los coches iraquíes se detienen obligatoriamente, arrinconados contra la cuneta. En la distancia, camellos y beduinos en orientalista estampa ocupada les ignoran. Una hora perdida. Silencio. Nadie mira a los militares. Tan sólo esperan seguir su camino. <em>&#8220;Cuando hay que coger un avión o viajar por un cita, siempre hay planearlo todo con un día extra, por el tiempo que nos hacen perder. Esta vez sólo ha sido una hora, pero yo he estado esperando hasta ocho. Sin ninguna explicación&#8221;</em>. Raisan Abu Ali, conductor acostumbrado a la ruta evita soltar un planfleto, parco en palabras, pero ha dejado clara su posición.</p>
<p style="text-align: justify;">A la derecha, Nassiriya, hacia el norte, Baghdad. A la izquierda enfilamos Samawa, punto de paso obligado en dirección a Najaf. A toda velocidad, el coche sobrepasa decenas de peregrinos que caminan con banderas negras. En Irak hay tantas posibilidades de morir en un accidente de tráfico como en un atentado. En Batha, una aldea de apenas unos cientos de habitantes, la mezquita acoge a los peregrinos. Todas las mezquitas lo hacen. Comida, bebida, rezo y descanso. Les quedan tres o cuatro días de camino hasta la ciudad santa. El Imam pide limosna entre rezo y rezo para reparar la mezquita. Té y no más de 15 minutos en cada lugar. A continuación, Warka, último oasis de palmeras hasta la entrada de Samawa donde una imponente fábrica de cemento que la contamina da la bienvenida a los viajeros. Rota la rutina, papeles y explicaciones ya no son suficientes. Abdullah Al Maliki es reclamado a un aparte más largo de lo habitual. Ha costado 50 dólares. Se indignan. Mejor no discutir. Raisan y Abdullah le juran a Dios durante varios minutos con ampulosos gestos de indignación. Es la primera, pero no sería la última vez que los billetes evitan innecesarias horas de espera en un punto de control policial.</p>
<p style="text-align: justify;">Samawa y finalmente, a unos 30 kilómetros, Rumaitha. 450 kilómetros al norte de Basora. Un pueblo, reventado, prácticamente sin asfalto y, como el resto, con electricidad intermitente. Ha llovido y se avanza a través de un auténtico lodazal de barro mezclado con basura. Ali Karim Shaib. Funcionario en el Ministerio de Medio Ambiente nos espera frente a la antigua comisaría de la ocupación británica, asilo de ancianos y librería islámica en la actualidad. <strong><em><span style="color: #ff0000;">&#8220;Bienvenidos a Rumaitha&#8221;.</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #ff0000;"><img class="aligncenter size-full wp-image-116" title="Imagen 3" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-31.png" alt="" width="952" height="532" /><br />
</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Kareem Bidash, alcalde de la villa, de unos 12.000 habitantes, tiene prisa por recibir al extranjero y transmitir sus puntos de vista. Nos cita a la salida de su clase de inglés en la única academia de la zona. Hamed, su dueño, ha sido traductor del ejército norteamericano durante dos años y prefirió establecerse como profesor de idiomas con el dinero ahorrado (1.400 dólares al mes) antes que emigrar a los Estados Unidos. Habla como un soldado <em>&#8220;-¿Sabes?, ¿lo pillas?&#8221;</em>. Es tan simpático como el americano medio, tan acogedor como el iraquí medio. Donde muchos verían la tradicional figura del colaboracionista, se encuentra, en cambio, un joven que ha conseguido salir de la pobreza, establecerse por su cuenta, y que se niega a recordar la experiencia vivida. No responde a preguntas relacionadas con lo que vio e hizo durante su servicio.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿No tienes miedo de que hablen mal de ti por haber trabajado para los americanos?</p>
<p style="text-align: justify;"><em>-&#8221;No, porque todos saben que lo hacemos sólo por el dinero. Si más gente hablase inglés habría colas a las puertas de sus campamentos&#8221;</em>. Ali Shaib asiente <em>&#8220;yo tengo varios amigos que lo hacen y todos te dirán lo mismo, lo prometo. Sólo por el dinero&#8221;. </em>- ¿Te ha contado alguna historia?<em> &#8220;No. Nunca ha hablado con nosotros de lo que hacían. Incluso su familia abandonó el pueblo por miedo por temor a ser represaliados. Pero ahora la situación es diferente, ya no hay problema al respecto&#8221;. </em></p>
<p style="text-align: justify;">El alcalde, ávido de practicar el inglés que aprende, tercia relatando su viaje de un mes a Estados Unidos a participar un seminario para cargos electos iraquíes de cara a las elecciones. <em>&#8220;Estos jóvenes están despolitizados. Ellos no recuerdan cómo era la vida bajo el régimen anterior y no son conscientes de que los americanos han cumplido su palabra, vinieron, derrocaron a Saddam y ahora se van a ir tras establecer un nuevo régimen&#8221;</em>. Mi anfitrión Ali, que se dedica a la medición y estudio de las zonas contaminadas con uranio durante los bombardeos norteamericanos para el Ministerio de Medio Ambiente, añade que <em>&#8220;también han traído algo de contaminación nuclear y muchos muertos&#8221;</em> lo que Ahmed justifica. La cercana ciudad de Samawa está contaminada porque <em>&#8220;Saddam Hussein la llenó de soldados sabiendo que sería bombardeada&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ali Shaib recuerda <em>&#8220;yo era estudiante de física en Bagdad. Tres días antes de comenzar la guerra decidí volver a casa porque era más seguro. Comenzaron los bombardeos y perdimos conexión con el mundo exterior. Una noche me acosté con el ejército de Saddam en la puerta y a la mañana siguiente me levanté con un soldado norteamericano en su lugar. Le di los buenos días y él me respondió con una sonrisa. En mi calle les dimos agua y comida. Les invitamos a beber té. Estábamos contentos. Los Baazistas se habían ido&#8221;</em>.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">-&#8221;¿Eres consciente de que esa no es la versión canónica?&#8221;.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>-&#8221;Por supuesto. Pero es lo que sucedió. Luego las cosas cambiaron, obviamente. Pero en este pueblo, nunca hemos tenido ningún problema con ellos. Muchos de nosotros hemos trabajado con ellos en un momento u otro. Hace ya más de seis meses que no han pasado por aquí. Aquí no ha habido resistencia, ni explosiones ni registros. Ningún soldado extranjero ha entrado en nuestras casas&#8221; </em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">-¿Y qué ha sido de los Baazistas?<em> &#8211; &#8220;unos están muertos, otros en Siria o Jordania y otros se han quedado encerrados en casa para siempre. Saben que no pueden salir&#8221;. &#8211; </em>¿Qué significa que no pueden salir?<em> &#8211; &#8220;El primer día tuvieron miedo de la reacción de la gente, el segundo también, el tercero más, y poco a poco, han pasado seis años&#8221;. </em>-¿Es posible hablar con ellos?<em> -No, mucha gente no sabe que están en sus casas, están escondidos. Si se supiese que algunos siguen en sus casas, les matarían inmediatamente. Yo visité a uno hace poco tiempo porque era amigo de mi padre y sé que necesitan ayuda pero no puedo llevarte a donde está, si alguien le descubre le mataría&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Le pregunto al alcalde si cree posible la <strong><em><span style="color: #ff0000;">reconciliación con los sunitas y los supervivientes del antiguo régimen</span></em></strong>, en tanto miembro del Partido del gobierno Al Dawa y político más votado del pueblo. <em>&#8220;El partido Baaz debería ser legalizado de nuevo y debería participar del proceso político. Son parte de la población. Todos los profesionales e intelectuales del partido que no tengan las manos manchadas de sangre deberían regresar a sus puestos y reincorporarse a la administración. Por ejemplo, la mayoría de los diplomáticos y muchos profesores universitarios. Es lo mejor para el país. Integrar a los que piensan diferente en el sistema democrático y no mantenerlos en la clandestinidad y las armas. Toma el ejemplo del <strong><span style="color: #ff0000;">Ejército del Mahdi</span></strong>, antes eran una milicia feroz, ahora son un partido político más (Saderistas), y no precisamente quienes están desestabilizando al país. Definitivamente mi opinión es que el Partido Baaz debería ser legalizado y reincorporado al Parlamento. La democracia Iraquí se haría más fuerte&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El alcalde de un pequeño pueblo puede permitirse expresar opiniones como esta, que no son compartidas por los miembros del gobierno, pero han sido escuchadas en repetidas ocasiones a lo largo de estas semanas. A medida que aumenta el nivel de responsabilidad decrece la relación entre posicionamientos políticos de la ciudadanía y decisiones en consecuencia del régimen político existente.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera semana de enero de 2010, la <strong><em><span style="color: #ff0000;">Comisión de Justicia y Responsabilidad</span></em></strong>, reunida en Baghdad con el cometido de seleccionar a quienes pueden incorporarse al proceso político iraquí de cara a las elecciones del 7 de marzo prohibió presentarse a las elecciones a más de 500 candidatos bajo la acusación de pertenecer al antiguo Partido Baaz. Sea cierta o no su pertenencia, la voluntad de integrarse en el juego político es, en opinión del Alcalde de Rumeitha, de Ali Shaib y de Ahmed, el ex-traductor de las tropas americanas, la única solución posible para avanzar por el camino de la reconciliación.</p>
<p style="text-align: justify;">La cuestión es que muchos de los candidatos a los que se pretendía impedir concurrir a las elecciones no eran, como podría imaginarse, miembros del antiguo régimen sino altos cargos y diputados, rivales políticos del Primer Ministro, Nuri Al Maliki. En el Irak actual, incluso las leyes de reconciliación con el pasado se utilizan, casi siempre, para la defensa de intereses privados.</p>
<p style="text-align: justify;">200 muertos y <strong><em><span style="color: #ff0000;">cuatro cadenas de atentados suicidas más tarde</span></em></strong>, dirigidos directamente contra peregrinos chiítas o centros simbólicos de la imagen de seguridad que pretenderse transmitirse respecto a Bagdad, y cuando ni siquiera había pasado un mes desde la decisión tomada, visita del Vicepresidente norteamericano mediante, la Comisión electoral revirtió la prohibición para muchos de los candidatos vetados y finalmente participaron del proceso electoral.</p>
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		<title>III. Contra el sectarismo en Basora</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:29:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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		<category><![CDATA[sectarismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ali Niazi es el responsable de la Asociación de Estudiantes en Lucha de la Universidad de Basora. Tiene 23 años y estudia Administración de Empresas. Tiene claro que en unos meses, en cuanto se gradúe, tratará de emigrar a Europa o a Estados Unidos. &#8220;Para entrar a trabajar en la Compañía de Petróleo del Sur [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ali Niazi es el responsable de la Asociación de <strong><em><span style="color: #ff0000;">Estudiantes en Lucha</span></em></strong> de la Universidad de Basora. Tiene 23 años y estudia Administración de Empresas. Tiene claro que en unos meses, en cuanto se gradúe, tratará de emigrar a Europa o a Estados Unidos. <em>&#8220;Para entrar a trabajar en la Compañía de Petróleo del Sur de Irak es necesario pagar. Un ingeniero puede ganar unos 1.800 dólares al mes y el puesto cuesta unos 20.000 dólares. Se amortiza bien ¿pero quien tiene esa cantidad de dinero para sobornar a algún miembro del gobierno de la provincia?&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #ff0000;">Dicha práctica, denominada &#8220;Raswa&#8221; es de uso habitual</span></em></strong>. Asegura que el mismo problema es extensivo al resto de puestos de la administración -mientras sus compañeros asienten unánimemente-. <em>&#8220;En la mayoría de los casos cada departamento está controlado por un partido o una familia que lo exprimen como el mejor de sus recursos&#8221;</em>. Y no está de acuerdo con que todo el debate político iraquí gire en torno a la seguridad. <em>&#8220;El principal problema de Irak es el control sectario de la administración, especialmente por parte de los partidos islámicos&#8221;</em>. Hoy en día cualquier organización que se establezca en algún sector de la vida pública no es más que un brazo extendido de alguno de los partidos religiosos. <em>&#8220;El sindicato de estudiantes que hemos tratado de levantar desde 2005 fue prohibido en marzo de 2007. Enviaron a la policía a cerrar nuestras oficinas y no nos dieron ninguna explicación A los pocos meses se habían establecido en la Universidad, con todos los medios posibles, la Unión de Estudiantes Musulmanes  de la corriente Al Sadr y &#8220;los elegidos&#8221; del Consejo Supremo islámico iraquí. Los laicos no podemos siquiera movernos&#8221;</em>. La amenaza es demasiado seria, especialmente tras la experiencia de la guerra sectaria desatada en 2006 y 2007 y que ha tenido como principal consecuencia política la instauración de un miedo absoluto entre la sociedad civil. <em>&#8220;Sabemos con quienes hablamos y lo que nos harían si tratásemos de desobedecer con demasiada insistencia. Aún así estamos tratando de levantar un sindicato de estudiantes laico desde el Kurdistan hasta el sur. Irak necesita de organizaciones que no estén basadas en una sola provincia o una sola creencia religiosa. Si no conseguimos sustituir el sectarismo actual por una sociedad civil fuerte, Irak no tendrá ningún futuro más allá de la guerra&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sonríe cuando se le pide confirmación ante la evidencia. Sentados en una terraza bebiendo café, hablando en inglés y con una cámara sobre la mesa está claro que está dando una entrevista y que nadie se lo impide. Un checkpoint a nuestra espalda da una cierta sensación de que ninguna milicia irrumpirá en la ciudad. <em>&#8220;45.000 soldados y 17.000 policías en una ciudad de 2,7 millones de habitantes son la mejor demostración de que en este país no hay seguridad sino excesivo uso de la fuerza. Basora es un campo militar. Absolutamente militarizado. El mismo día que se retire el ejército de las calles, las milicias volverán a tomar el control&#8221;</em>. Según Alí la decisión 91, tomada por el Primer Ministro Al Maliki, utilizó  Basora como <strong><em><span style="color: #ff0000;">laboratorio de su plan de seguridad </span></em></strong>pero <em>&#8220;esos soldados del checkpoint, bajo la bandera de Hussein (santo mártir de los chiítas) volverán a depositar el control ante sus líderes religiosos el día que estos lo decidan. Son milicianos disfrazados. Antes mataban encapuchados y ahora se ha redactado una ley y garantizado un salario para legalizarles&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ali Niazi es uno de los participantes en una reunión informal en casa de Ali Awnofel, Director de la <strong><em>organización de Derechos Humanos</em></strong> Shat Al Arab. Bajo la apariencia de una reunión de ong´s para conocerse y discutir asuntos de interés común, Rasool Alhosond, recién llegado de Baghdad como delegado para Basora del Acuerdo Nacional Iraquí, partido del ex Primer Ministro Iyad Alaui, trata de congraciarse con organizaciones laicas, sindicatos y ong´. <em>&#8220;Pensamos que puede radicalizarse la violencia en estos meses. Especialmente en Basora tememos que Fadila y el Ejército del Mahdi vuelvan a disputarse la ciudad y dudamos que el gobierno de Al Maliki, del partido Dawa, pueda controlar la situación si eso sucede. Ellos, los partidos religiosos, no quieren reconstruir la sociedad sino posicionarse para defender sus intereses particulares&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Según el representante del<strong><em><span style="color: #ff0000;"> Acuerdo Nacional Iraquí</span></em></strong>, el pacto actual entre las milicias y el gobierno es muy inestable ya que Al Maliki recibe cada vez más presiones desde el exterior para cumplir la ley y acabar con la impunidad, tensionando sus pactos con las milicias, a las que, en la práctica, está traicionando. <em>&#8220;Nosotros sólo le apoyaríamos si demuestra que es capaz de desvincularse definitivamente de los sectores religiosos y comienza a pensar en el conjunto de los iraquíes&#8221;</em>. El conjunto de participantes en el encuentro son muy escépticos respecto a cualquier posibilidad de mejora de la situación y se atribuyen, en tanto sociedad civil, la responsabilidad del fin de la guerra sectaria. <em>&#8220;Han sido los ciudadanos los que han detenido la violencia de sectaria porque estaban hartos, porque no la entendían porque nunca hemos entendido de dónde salía, quienes eran los que desarrollaban las masacres y porque el ejército no hacía nada para detenerles.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto los miembros del Sindicato de trabajadores del Petróleo como los demás representantes de las organizaciones presentes concuerdan en que el período de Alaui como Primer Ministro fue quizás el de mayor ebullición de la sociedad civil iraquí, antes del estallido de la guerra civil sectaria. Por más que nominalmente se ratifique e insista en la independencia frente a los partidos, las organizaciones presentes coinciden en algún tipo de mal menor o realpolitik. <em>&#8220;El único modo de acabar con el sectarismo de los partidos islámicos chiítas es apoyar a Alaui. Él es el único que nos demostró que sabía llegar a pactos. Si durante su gobierno no había tanta violencia fue debido a que supo pactar incluso con oficiales y expertos del régimen de Saddam y frenar a los terroristas extranjeros que se infiltraban en Irak&#8221;</em> afirma Hassam Jumah, Presidente del Sindicato del Petróleo no sin gran escepticismo e ironía. El concepto de mal menor se repite sistemáticamente, flota en el ambiente en medio de un ambiente de derrotismo nada disimulado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que coordinarse parecería que estén midiéndose las fuerzas. Areer Youseff, de una Asociación de jubilados del sector público insiste en el desempleo de los jóvenes como principal factor para los sucesivos estallidos violentos de los que ha sido testigo y ante los que no duda que volverá a encontrarse. <em>&#8220;Las milicias pagaban a los jóvenes para matar y ahora llevan uniforme porque el ejército les paga mejor. Pero es lo único que saben hacer. Especialmente en el sur chiíta, con un nivel educativo y económico más bajo que en el centro y el norte del país, la violencia es un medio de vida. Si nuestros jóvenes no encuentran otro medio de progreso, seguiremos sometidos a una dictadura, tenga esta la forma que tenga, con Baazistas o religiosos chiítas. La sociedad se muere sin desarrollo económico y ninguno de los gobiernos se ha preocupado por dar oportunidades a los jóvenes. La seguridad es importante. Pero la seguridad no puede durar mucho sin trabajo o empresas iraquíes con capacidad de progresar&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-16.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-122" title="Imagen 1" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-16.png" alt="" width="855" height="479" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Los sindicalistas del petróleo prosiguen incansablemente su campaña contra la subasta de campos petrolíferos que acaban siempre en manos de empresas extranjeras y la conversación deriva nuevamente en esa dirección. Por más que lo intentan, esa misma tarde, y pese a moverse como trabajadores, y en coches de la compañía, tras varias horas de intentos infructuosos, el ejército impide nuestro acceso a las refinerías de Rumailah, en la carretera que conduce a Nasiriya a unos 100 kilómetros al norte de Basora. ¿Que mejor prueba de un sindicato sin poder que la imposibilidad de acceder a las instalaciones de la empresa en la que trabajan para encontrarse con el resto de trabajadores y miembros de la organización?. La <strong><em><span style="color: #ff0000;">sociedad civil iraquí </span></em></strong>aún tiene un largo trecho por recorrer para recuperar su espacio natural.</p>
<p style="text-align: justify;">Al menos, los <strong><em><span style="color: #ff0000;">supervivientes</span></em></strong> lo intentan. Bullen organizaciones de todo tipo que insisten en frenar la toma del poder por los grupos religiosos. Pero las buenas intenciones de un puñado de hombres y mujeres se tornan en silencio, teléfonos apagados y cámaras escondidas cada vez que nos acercamos a uno de los cientos de checkpoints que controlan cada esquina. Peor aún que el silencio, la tristeza e impotencia.</p>
<p style="text-align: justify;">A través de la ventanilla observan como atraviesa con lentitud la calle una procesión que ensaya los desfiles de la Ashura, varias decenas de niños, adolescentes y adultos vestidos de riguroso negro avanzan en coreografiada lentitud al paso que marcan los tambores mientras se golpean pecho y espalda con tanta fuerza que se oye como chocan las palmas de las manos sobre el cuerpo, los palos con cadenas contra la espalda. <em>&#8220;Esas son las únicas manifestaciones de las que serás testigo en Irak. Se lamentan por algo que sucedió hace mil años mientras su riqueza nacional se regala al ocupante. Y ante eso no salen a la calle&#8221;</em>. Farouk Ismaeel, cuatro décadas de militancia sindical, no tirará la toalla tampoco en esta ocasión.</p>
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		<title>II. La ilegalización de facto de los sindicatos del petróleo</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:27:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
				<category><![CDATA[Basora]]></category>
		<category><![CDATA[ilegal]]></category>
		<category><![CDATA[petróleo]]></category>
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		<description><![CDATA[A primera hora de la mañana, la dirección de la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Petróleo se reúne en las oficinas de la SOC (Compañía de Petróleos del Sur de Irak). Están preocupados por su futuro y han convocado una reunión de urgencia. Al mismo tiempo que el país renueva y concede concesiones petrolíferas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A primera hora de la mañana, la dirección de la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Petróleo se reúne en las oficinas de la SOC (<strong><em><span style="color: #ff0000;">Compañía de Petróleos del Sur de Irak</span></em></strong>). Están preocupados por su futuro y han convocado una reunión de urgencia. Al mismo tiempo que el país renueva y concede concesiones petrolíferas a compañías extranjeras se ratifica una decisión  aprobada el 17 de julio de 2007 por el Ministro del Petróleo que deja fuera del proceso de toma de decisiones respecto al crudo iraquí a los sindicatos de trabajadores. Hace apenas tres semanas el Primer Ministro Nuri Al Maliki ha transmitido a todos los niveles de la administración la orden de no reunirse con ellos, mucho menos negociar ningún tipo de acuerdo colectivo respecto a salarios o condiciones de trabajo. Se espera la <strong><em><span style="color: #ff0000;">ilegalización de un sindicato</span></em></strong> que trabaja ya sin normas que lo reconozcan y es necesario preparase ante cualquier escenario. Se palpa la tensión en el ambiente, surgiendo las primeras fricciones cuando el presidente del Sindicato da comienzo al encuentro con una oración en memoria del profeta Muhammad y varios miembros protestan, en defensa de un laicismo que retrocede incluso en el entorno de la izquierda sindical.</p>
<p style="text-align: justify;">La decisión de excluir a los sindicatos de un proceso de negociación colectiva que en Irak nunca ha existido realmente comienza dos décadas antes. El 11 de marzo de 1987 el régimen de Saddam Hussein aprobó un <strong><em><span style="color: #ff0000;">Código Laboral</span></em></strong> que a través de sus decisiones 150 y 151 redefinía a los trabajadores como funcionarios y anulaba su derecho a formar sindicatos, estableciéndose la Federación General de Sindicatos de Irak como <strong><em><span style="color: #ff0000;">&#8220;sindicato único y vertical&#8221;</span></em></strong> del régimen. Los trabajadores del petróleo se saben de memoria sus palabras &#8220;queda abolido el concepto de trabajador y se sustituye por el de empleado del estado&#8221;. Sin derecho a sindicato libre.</p>
<p style="text-align: justify;">Ninguno de los sucesivos gobiernos ha redactado una nueva ley de asociación sindical que les permita regresar a una función sindical abierta y estable. El decereto 8750 de la Autoridad Provisional de la Coalición, aprobado por Paul Bremer, ratificó la situación de alegalidad de los sindicatos del petróleo en Irak. Se les permite trabajar en la práctica pero sin reconocer su derecho a hacerlo. Ni pueden recoger cuotas ni figurar como interloctures reconocidos en ningún proceso de toma de decisiones. Cualquier día puede tomarse la decisión de disolver definitivamente el sindicato, algo que según Abdullah Al Maliki, miembro del buró político del sindicato, se palpa en el ambiente. <em>&#8220;Cada vez menos trabajadores contactan con nosotros. Se nos está condenando a la marginalidad. Quienes vienen a contarnos los problemas de sus respectivas refinerías se frustran porque como sindicato se nos prohíbe el acceso a las mismas. Los trabajadores se desmotivan y el sindicato se debilita&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em><span style="color: #ff0000;">trabajadores</span></em> discuten esta mañana sobre el modo de conseguir una sede alternativa a la oficina que ocupan actualmente, en situación de irregularidad total, en el recinto de la compañía petrolífera pública. Temen, con bastante fundamento, que en cualquier momento el gobierno les expulse de las instalaciones de la empresa, incluso utilizando la fuerza y trasladándose del actual a la clandestinidad.  No pueden creerse que, a medida que el país se recupera, ciertas libertades fundamentales retrocedan y se equiparen con la situación del régimen anterior.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/imagen-2.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-118" title="imagen 2" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/imagen-2.png" alt="" width="947" height="534" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Abdullah Al Maliki, nada que ver con el Primer Ministro del mismo apellido y Faruk Ismaeel, su Secretario General se conocen y han compartido militancia y combatido juntos desde los primeros pasos del sindicato en Basora, allá por 1971. Según Al Maliki, <em>&#8220;Hace prácticamente cuatro décadas que trabajamos sin que se reconozcan nuestras derechos, sin un mínimo cauce de relación estable con la empresa o regularizando nuestra  capacidad de financiarnos abiertamente&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">42.000 trabajadores del petróleo, principal actividad económica iraquí, se encuentran privados en la práctica de su derecho de asociación en las tres provincias del Sur de Irak, Basora, Nassiriya y Misan desde las que se exportan en torno a 2,3 millones de barriles de petróleo al día. En torno al 50% de los trabajadores se encuentra en la órbita de la Federación Sindical, siempre según sus propios y probablemente inflados datos, y sólo son recibidos por la dirección de la empresa bajo amenazas firmes de huelga. <em>&#8220;No queremos que la única manera de negociar el mantenimiento de nuestro poder adquisitivo sea a través de demostraciones de fuerza como ha sucedido a lo largo de los últimos años. Estamos cansados. Queremos que la constitución reconozca el papel de los trabajadores a la hora de distribuir la riqueza nacional y las condiciones de trabajo como en cualquier país democrático&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Farouk Ismaeel lo explica con bastante claridad. <em>&#8220;A 70 dólares el barril de petróleo, un sólo día de conducciones cerradas le provoca a las compañías y al estado una pérdida de más de 140 millones de dólares. Y desde 2005 nos hemos visto obligados a llegar a ese extremo en tres ocasiones. En una de ellas logramos detener totalmente la exportación durante tres días consecutivos y hemos sido capaces de enfrentarnos tanto al ejército británico como al gobierno iraquí cuando es necesario pero debemos evitar el uso de la fuerza. Deben reconocernos como interlocutor, permitirnos organizar representaciones sindicales oficiales en cada empresa&#8221;. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Pese a que el sindicato se declara apolítico, resulta obvio que la mayoría de sus miembros provienen de una <strong><em><span style="color: #ff0000;">militancia comunista</span></em></strong> previa. Respecto al modo en que las huelgas han sido exitosas en un contexto de extrema violencia como el iraquí y ante la pregunta en torno a su relación con las milicias, acaban por reconocer que si las huelgas tuvieron éxito fue debido a su aprovechamiento como conflicto a través de sujeto interpuesto por el Ejército del Mahdi, que les garantizaba seguridad ante posibles intervenciones de las tropas británicas presentes en Basora por aquel entonces y a las que les interesaba debilitar.  Tiempos más que pasados ahora que los trabajadores, reconociendo que las milicias jugaron un papel fundamental en la resistencia contra la ocupación, no pueden obviar el terrorismo fraccionalista en el que todas acabaron inmersas, presa de las agendas políticas externas a las que se deben y de la imposición de religiosas y reduccionistas visiones respecto a las normas y usos sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong><em><span style="color: #ff0000;">Presidente de la Federación de Sindicatos</span></em></strong>, Hassam Jumah, plantea cuestiones de extrema simplicidad <em>&#8220;Mientras el gobierno otorga concesiones a empresas extranjeras, las empresas nacionales pierden capacidad de decisión y de renovación tecnológica. Los trabajadores cobran en demasiadas ocasiones por no trabajar ya que no se invierte en equiparles y se importa maquinaria extranjera que nadie les enseña a utilizar. Nos quejamos porque casi siempre ese el primer paso ante la privatización y venta por subasta de cada vez más sectores de la economía, la pérdida de control sobre nuestros recursos y la destrucción de nuestro tejido económico. Los iraquíes podríamos mantener la producción por nosotros mismos. Pero el gobierno pretende desmantelar las empresas estatales para depender exclusivamente de las empresas extranjeras&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Aseguran que, pese a no tener las peores condiciones de trabajo del país, si se compara con otros sectores, los trabajadores del petróleo del sur de Irak cobran en torno a un tercio de lo que se paga en Oman, Arabia Saudí o los Emiratos Árabes por el desempeño de las mismas tareas. Incluso en el kurdistan iraquí, la proporción salarial es de más de dos a uno respecto a la región sur. Jumah insiste <em>&#8220;Este año trataron de anular el bono anual, la revisión de los salarios en función de la inflación ya que presionan y presionan forzando a la emigración hacia el Kurdistan o el extranjero de nuestros mejores técnicos. No se trata de una cuestión de ahorro económico sino de destrucción de la capacidad de trabajo y de migración de los profesionales cualificados y organizados&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Farouk está de acuerdo que <em>&#8220;se ha avanzado en materia de seguridad. Y que las condiciones de vida de la población han mejorado en ese sentido. Pero la crisis económica es total y la mayoría de nuestros legisladores no tienen ni la experiencia ni el tiempo necesarios para trabajar realmente en la construcción de una estructura estatal moderna y democrática que pueda levantar el país&#8221;</em>. El Secretario General explica que <em>&#8220;la Federación de Sindicatos encargó a una comisión de juristas la redacción de una Ley de asociación sindical que el Parlamento se ha negado a debatir hasta el momento. Un país sin negociación colectiva entre empresas, sindicatos y gobierno no es una democracia. La Constitución y la democracia iraquí son aún bebés que tenemos que perfeccionar entre todos&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los sindicatos del petróleo trabajan en un contexto que nos permite omitir, por obvio, profundizar en la relación existente entre la caída del régimen anterior y los intereses del gobierno actual, protegido por la administración norteamericana, a la hora de gestionar el modo de explotar la riqueza nacional iraquí.<strong><em><span style="color: #ff0000;"> De aquellos lodos surgen estos barros</span></em></strong>. Resulta difícil imaginar cómo podría  subastarse la riqueza del país en un contexto de movilización de la sociedad civil y se comprenden, en el marco de la entrega de las concesiones petrolíferas a compañías extranjeras, las dificultades que ésta encuentra para organizarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Como paso previo a tiempos que se prevén oscuros, la única decisión firme que surge de la reunión de urgencia es la contribución de 1000 dinares al mes (unos 80 céntimos de euro) que cada miembro deberá aportar para el alquiler de un apartamento al que transportar sus archivos y en el que poder reunirse con seguridad. Hassan Jumah, presidente del Sindicato evoca aquellas primeras reuniones de los años 60 en cafés de Basora para animar a los presentes. El problema, y la diferencia, es que ya no son adolescentes. El participante más joven en la reunión tiene 58 años.</p>
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		<title>XIV. Irak, logística e información</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:21:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay dos maneras diferentes de entrar en Irak. La más fácil y habitual, volando desde Jordania, Beirut o incluso Viena y Estocolmo en vuelo directo hasta Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán. Si se opta por esta vía, no es necesario solicitar visado previo. Las autoridades kurdas emiten sus propias autorizaciones de entrada, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hay dos maneras diferentes de <strong><em><span style="color: #ff0000;">entrar en Irak</span></em></strong>. La más fácil y habitual, volando desde Jordania, Beirut o incluso Viena y Estocolmo en vuelo directo hasta Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán. Si se opta por esta vía, no es necesario solicitar visado previo. Las autoridades kurdas emiten sus propias autorizaciones de entrada, válidas por diez días, tras los que se le indica al extranjero la necesidad de personarse en una oficina del Ministerio de Interior para extender por sucesivos períodos de 10 días su estancia en el país.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, el visado que se estampa en el aeropuerto de Erbil no serviría, habitualmente para desplazarse fuera de la zona controlada por el gobierno autónomo kurdo. La capacidad de admitir extranjeros y expedir visados &#8220;de facto&#8221; , junto al gobierno, la constitución, la bandera y un ejército e himno propios, demuestran hasta que punto la región kurda vive de manera casi independiente respecto del gobierno de Bagdad. No obstante, los visados expedidos por dichas autoridades no sirven de nada si se quiere <strong><em><span style="color: #ff0000;">viajar al sur de Kirkurk</span></em></strong>. No permiten llegar a Bagdad, Najaf o Basora, ciudades por donde ha transcurrido este viaje. Se ha dado ya el caso de al menos tres extranjeros deportados por tratar de viajar hasta Bagdad con un visado kurdo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si uno quiere visitar las regiones central y sur de Irak es necesario solicitar un visado previo a la Embajada de Irak en su país de origen. Dichos visados pueden demorarse hasta dos meses y es necesario justificar una invitación desde el interior de Irak o acreditar un contrato de trabajo o carnet internacional de prensa. En ese caso el trámite puede agilizarse y se conseguirá un visado en apenas dos semanas. Cuando se estampa el visado en el pasaporte del extranjero que desea visitar Irak, en inglés y árabe, queda claro que el visado tiene validez de un mes a partir de la fecha de expedición.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, en el momento de pisar el aeropuerto de Basora, lugar a través del cual entré al país, se estampará un nuevo sello, exclusivamente en árabe, que exige visitar la oficina de residencia y nacionalidad del Ministerio de Interior iraquí, situado en el distrito de Karrada de Bagdad para renovar la estancia. A diferencia de la entrada realizada a través del Kurdistán, no se avisa ni se utiliza el inglés en los sellos estampados para alertar al extranjero de la necesidad de renovar el visado si el tiempo de estancia es superior a 10 días.</p>
<p style="text-align: justify;">En mi caso, a partir del 23 de diciembre y hasta el 4 de enero, sin leer árabe ni hablarlo recorrí Najaf y Bagdad, especialmente Bagdad de una esquina a otra, atravesando una media de entre 5 y 10 <em>checkpoints</em> diarios, registrándome en al menos tres hoteles diferentes y mostrándole mi pasaporte al menos a unos 100 policías y oficiales del ejército, contándose entre los mismos un General de la policía federal iraquí, sin que nadie advirtiese (o me advirtiese) de la situación de ausencia de visado, por tanto de estancia ilegal en el país, en la que me encontraba.</p>
<p style="text-align: justify;">No es de recibo detallar el número de veces que fue necesario <strong><em><span style="color: #ff0000;">aflojar billetes de 20 o 50 dólares</span></em></strong> para atravesar un <em>checkpoint</em>. Pero nunca por no disponer de visado sino simplemente por las ansias de dinero de los oficiales al mando. En todo caso, el extranjero que, con visado caducado se acerca al aeropuerto de Bagdad, atravesando los teóricamente rigurosos controles de seguridad del Aeropuerto, puede también pasar todos los controles y facturar su equipaje para el vuelo de salida del país sin que nadie se pare a leer la fecha de su visado. Dice poco, junto a las decenas de veces que no se le requirió de ninguna documentación, no se registraron sus aparatosas mochilas, cámara y baterías incluidas, pese a los detectores de todo tipo de metales y sustancias con los que el gobierno iraquí ha dotado a los controles de seguridad existentes en el país. La vida de los iraquíes puede detenerse sistemática y diariamente durante horas en cansinos controles que, como el extranjero puede certificar, no sirven de mucho. Por no hablar de que la mayoría de los miembros de los cuerpos de seguridad no tienen la más remota de idea de cómo reaccionar ante un pasaporte extranjero. <strong><em><span style="color: #ff0000;">La consigna para superarlos es el silencio</span></em></strong>. El silencio y aprovechar el desconocimiento policial, junto a la ausencia efectiva de reglas escritas o conocidas respecto a lo que se puede o no se puede hacer y que se supera muchas veces, con insistencia y determinación mientras en otras ocasiones, simplemente es el dinero quien abre las puertas. Abandonando y dando por perdida la utilidad de carnets y credenciales de prensa. La cámara está siempre -se disponga del visado o no, de la autorización pertinente o no- fuera de discusión. No se puede utilizar abiertamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En el momento de llegar al control de salidas, a la cabina en la que se estampa el sello de salida en el pasaporte, un policía de fronteras advertirá que en ausencia de la pertinente renovación de visado, el extranjero tiene tres opciones: a) ser detenido por infringir el tiempo de estancia permitido, y posteriormente deportado, con lógica, como harían la mayoría de los países conocidos, b) hacer la vista gorda, como hace, por ejemplo nuestro país, cuando se trata de un extranjero con visado caducado que desea, efectivamente abandonar el territorio nacional o, como sólo puede suceder en Irak, c) exigírsele que consiga un visado de salida del país. Irak es uno de los pocos países del mundo que cuenta con un <strong><em><span style="color: #ff0000;">visado de entrada y otro de salida</span></em></strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Al extranjero al que se ha emitido un visado de estancia en el país con validez por 30 días se le modifican las condiciones de autorización de manera sobrevenida. Esos 30 días se convierten, repentinamente en 30 días disponibles para entrar en el país una vez emitida la autorización, no en 30 días de estancia. A partir del décimo día de estancia es necesario, atención, convertirse en residente en Irak.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-137" title="Imagen 18" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-18.png" alt="" width="854" height="479" /></p>
<p style="text-align: justify;">Un periodista que desee permanecer en Irak, pongamos, once días, debe entonces conseguir un certificado de residencia en el país que comienza por el documento emitido por el hotel en el que se aloje. Posteriormente, con ese certificado de residencia, acudir, pongamos,  a la Gobernación de Bagdad donde se le emitirá un certificado de residencia. Dicho certificado de residencia es necesario para poder acudir a una oficina en un hospital determinado en el deberá someterse a una <strong><em><span style="color: #ff0000;">prueba de SIDA</span></em></strong>, cuyos resultados son indiferentes ya que no serán enviados, cuando semanas más tarde, sean descubiertos, al domicilio del extranjero, sino al lugar en el que se ha registrado en Bagdad, en el que, obviamente, nadie recogerá los resultados. Con el resguardo que garantiza haber realizado la prueba del HIV podrá entonces dirigirse a las oficinas de nacionalidad y residencia en las que se le expedirá el visado de salida.</p>
<p style="text-align: justify;">Es decir, un extranjero que desee permanecer 11 días en Irak debería gastar al menos tres días para realizar los trámites necesarios para la emisión de su visado de salida. No creo que nadie lo haga. Yo no lo hice. <strong><em><span style="color: #ff0000;">¿Adivinan cual es la alternativa?</span></em></strong>. Han acertado. Dinero. Dinero dirigido a quien estampa los sellos. Dinero para los policías que franquean las puertas de las oficinas de la administración. Dinero para que no se exija al traductor local un pasaporte como requisito de entrada a un edificio público. Dinero y tiempo. Si en las oficinas de la administración nadie habla inglés, si para tramitar un visado sólo se puede acceder a los edificios de la administración con pasaporte en la mano y el traductor local no dispone de pasaporte, es imposible realizar los trámites. Dinero. Una administración diseñada para ser navegada a través del dinero. Hay cosas que nunca cambian.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #ff0000;">La credencial de prensa es inservible</span></em></strong>. Que el visado haya sido concedido bajo la categoría de &#8220;trabajo de medios y cámara&#8221; es irrelevante. Literalmente, en cada ocasión que se saque una cámara a la calle, todo el procedimiento comenzará de nuevo, sea en medio de una carretera o en el centro de la ciudad. Cada policía, cada soldado, es soberano de su parcela. Puede realizar llamadas durante horas preguntando cuál es la reacción esperada ante un extranjero con una cámara. Nadie sabrá responder. Súmesele a eso la población que, en ciertos lugares, ejercerá de policía, por miedo o desconfianza. Pueden transcurrir cinco minutos entre el momento en que un coche extraño con un extranjero se pare en una calle hasta que cualquiera de los vecinos que le vean, llame por teléfono a la policía o el ejército de la siguiente esquina para informarle de una anomalía. Trabajo perdido con casi total seguridad. Como muchas veces comentábamos durante nuestros intentos de grabación &#8220;Probablemente es más fácil viajar con explosivos que con una cámara en Irak&#8221;. La cámara es considerada, siempre, una amenaza, un peligro potencial. Tratar de conseguir permiso para filmar un puente o un punto de control militar con el que ilustrar una entrevista sobre la situación de seguridad o la transferencia de competencias al ejército iraquí podría demorarse días. Días para conseguir grabar un plano. De ahí que el trabajo se convierte en casi clandestino. <strong><em>Ocultarse, pasar desapercibido y trabajar con prisas genera desconfianza</em></strong>. Sin mencionar el pavor que aún, en una situación de ausencia de secuestros como la actual, le genera a muchos iraquíes de pie, taxistas, amigos o traductores, moverse junto a un extranjero, especialmente en determinados barrios de Bagdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo se resume, finalmente, en que para trabajar se depende de la confianza, plena, de un conjunto de personas, lo más reducido posible, sin las cuales un extranjero en Bagdad no sería más útil que uno de esos <strong><em><span style="color: #ff0000;">semáforos apagados</span></em></strong> hace años. Junto a la confianza, el tiempo y la paciencia, contando con que para cualquier escena o entrevista, los preparativos podrían durar horas, incluso días, miedo y dinero para llegar desde un determinado lugar a otro determinado lugar. No se trata sólo de la pericia al conseguir los planos o identificar historias relevantes y que transmitan algún tipo de información al público. Muchas veces, el periodismo depende exclusivamente de la logística, los contactos y como siempre, un nivel de incertidumbre en el trabajo que, dadas las circunstancias laborales, no sólo es imposible pagar por su peligrosidad, que se asume sin queja, voluntariamente, como parte del encargo, sino por la altísima probablibilidad que existe siempre de realizar un viaje y regresar con las manos vacías por problemas logísticos. Interesante trabajo. Que casi nadie cambiaría. Se visitan lugares y se conocen personas inaccesibles para gran parte de la población. Olvidémonos de grandes hoteles, políticos y ruedas de prensa. Las calles, la historia está en las calles, un lugar en el que se extraen conclusiones, incluso contradictorias, heterodoxas, con las que no se está necesariamente de acuerdo. La historia está en compartir vida diaria y transmitirla. El periodismo es cercanía.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante recordar Bagdad cuando ya no es sólo un cuarto oscuro en el que nadie sabe realmente quien le prende fuego, cuando ya no hay miles de milicianos armados amenazando a sus habitantes, cuando se puede viajar sin saber que uno se está jugando la vida con total seguridad, cuando acaba el morbo y la tragedia de los cadáveres que riegan las calles. Normalidad relativa en Bagdad. Una situación que toma oxígeno y respira, con un nivel de violencia mucho menor que hace dos años. Aunque, por supuesto, pueda cambiar en cualquier momento. También eso es información y debe interesarnos, aunque carezca de titulares y exclusivas. Información muy real, de cercanía. Que nos acercará un tipo de conocimiento, humano, cada vez más necesario.</p>
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		<title>XIII. Habitantes de Bagdad ¿supervivientes o resistentes? (2/2)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Bilal Al Badry cuenta que en su barrio, un vagabundo loco caminaba desgreñado arrastrando los pies y recogiendo objetos de la basura sin molestar a nadie. Recibía comida de los vecinos y dormía en las esquinas. Jugaba a disparar con el dedo a los coches que pasaban a toda velocidad, sorteándolo. Hasta que uno de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Bilal Al Badry cuenta que en su barrio, un vagabundo loco caminaba desgreñado arrastrando los pies y recogiendo objetos de la basura sin molestar a nadie. Recibía comida de los vecinos y dormía en las esquinas. Jugaba a disparar con el dedo a los coches que pasaban a toda velocidad, sorteándolo. Hasta que uno de esos coches se paró y, simplemente, <strong><em><span style="color: #ff0000;">lo ejecutó</span></em></strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Su primo Roaaim Al Badry estaba junto a Bilal en la Universidad cuando su padre, Basil, le llamó por teléfono y le dijo &#8220;no vuelvas al barrio esta tarde al terminar las clases&#8221;. <strong><em><span style="color: #ff0000;">El Ejército del Mahdi </span></em></strong>había ido a reclutarlo a su casa. Durmió un par de días en casa de Bilal y partió directamente a Damasco, donde esperó casi un año a que se normalizaran las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Unas semanas antes, tres coches de policía con media docena de agentes perfectamente uniformados habían llamado a la puerta y, con la excusa de realizar un registro rutinario en busca de armas, encerraron a la familia en una habitación. Cuando media hora más tarde se hizo el silencio y el padre de familia salió a ver si se habían ido, les habían desvalijado la casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Suada Ahmad, la madre de Roaaim y esposa de Basil, viaja todos los días en taxi a su trabajo en el Ministerio de Vivienda. Una mañana, cuando amanecía, mientras se acercaban al edificio, sin detener el coche, <strong><em><span style="color: #ff0000;">varios encapuchados dispararon a su conductor habitual</span></em></strong>. Ella salió ilesa del atentado. Con un cadáver en brazos. Al día siguiente. Con un taxista diferente regresó a su puesto en el Ministerio, para ser atacada unos meses más tarde por un coche bomba que, si bien no asesinó a ninguno de sus compañeros de trabajo, dejó el edificio inservible por una buena temporada y a varios taxistas y viandantes muertos en la puerta. Roaa, hermana de Roaaim, la hija de Basil y Suada, está prometida con Sameh, que tiene un modelo de mercedes de los años 70 comprado en una subasta. Perteneció al general Abdul Karim Qasem, Primer Ministro iraquí entre 1958 y 1963. Sameh fue secuestrado por delincuentes extranjeros. Con acento sirio. Pedían 150.000 dólares por su rescate. Una semana después de la captura su padre pagó 10.000. Fue torturado sin pausa. Sospecha que fue un vecino quien facilitó la información.</p>
<p style="text-align: justify;">Assim Ameer es amigo y compañero de universidad de Bilal, de Roaaim y de Roaa. A él también el Ejército del Mahdi fue a buscarle a su casa. Junto a su padre y su hermano debían abandonar el barrio. Tan sólo les salvó que una docena de vecinos intercedieron por ellos. Aún así, aún tiene miedo. Una vez que has escuchado los golpes en la puerta de quien podría ejecutarte, no se olvidan nunca. A veces, antes de matar a sus víctimas, las taladraban cual elementos de bricolaje antes de lanzar sus cadáveres al río. Muchos aún no han aparecido.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-141" title="Imagen 17" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-17.png" alt="" width="949" height="533" /></p>
<p style="text-align: justify;">Saba Nadawi trabaja en IWPR (<a href="http://www.iwpr.net/programme/iraq/election-reporting-metro-newspaper-pdf">International War and Peace Reporting Institute</a>). Es coordinadora de sus programas de formación para periodistas iraquíes y de la Revista METRO. Seis meses después de casarse con un compañero de trabajo, en diciembre de 2008, se despidieron. Él se dirigía a visitar a un familiar en Fallujah. Alguien detuvo el coche y le ejecutó. Encontraron su cadáver en el asiento del conductor. Viajaba solo.  Era periodista. El pasado 25 de enero de 2010, la oficina de Al Jadiriya en la que comí y entrevisté a Saba fue prácticamente destruida por la explosión provocada por un suicida que se inmoló contra un hotel sede habitual de periodistas extranjeros. Los trabajadores han alquilado una casa cercana a la oficina para poder quedarse a dormir en ella los días en los que parezca demasiado peligroso el trayecto de regreso a casa</p>
<p style="text-align: justify;">Ali Kareem es un poco mayor que sus amigos. Tiene 26 años. Comenzó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Bagdad con algunos años de retraso. Antes vendía cigarrillos y dulces en los semáforos. Zaid Al Wardi le empleó más tarde en una de sus tiendas de ropa. En casa de Zaid hay una habitación que se ha quedado anclada en el tiempo. Libros encima de la mesa, pósters amarillentos en las paredes, ropa vieja pero sin estrenar y un calendario que marca marzo de 1982. Su tía, estudiante de último año de medicina, recibió un aviso de un compañero de célula, clandestina, en el Partido Comunista de Irak. &#8220;Vienen a por ti&#8221;. No se tomó la advertencia en serio. Salió rumbo a la universidad y nunca regresó.</p>
<p style="text-align: justify;">25 años más tarde Zaid dormía junto a su mujer y sus hijos en el tejado de la casa debido al calor iraquí. Aquellas noches en las que las milicias dirimían sus cuitas internas, tapaba con su cuerpo el de su hijo de Osama su hijo de 12 años para evitar que las balas perdidas cayesen sobre él mientras su mujer hacía lo mismo con Zeinab, la niña de 15 años. Zaid solicitó hace ya dos años el inicio del proceso para que toda la familia emigre a Canadá. Su padre, desplazado por el miedo a las milicias, se quedará solo el día que el resto de la familia se vaya.</p>
<p style="text-align: justify;">El hermano de Basil, Abdullah, tampoco regresó nunca, en este caso del frente de la guerra con Irán. No saben cómo, cuando ni donde murió. Hace tiempo que perdieron la esperanza de que aún estuviese prisionero en Irán dos décadas más tarde.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos mis amigos, excepto Basil y su esposa, con casi 60 años, quieren abandonar el país.</p>
<p style="text-align: justify;">Basil llega a casa del trabajo el día de nochevieja. Está enfadado. Ha tratado de convencer a sus sobrinos más pequeños de que no lancen petardos en la puerta para celebrar el fin de año. &#8220;Los vecinos se sentirían ofendidos si saben que vamos a celebrar algo. Estamos en el mes de Muharram, sagrado para los chiítas, de luto por el martirio de su Imam Hussein y alguien podría venir a pedir explicaciones&#8221;. Su casa es la única en decenas de metros a la redonda en la que no ondea una bandera sectaria como las que me han acompañado desde mi llegada a Basora. Se pone la Disdasha, a modo de ropa de andar por casa, se sirve una copa de Chivas y me dice, refugiado en la oscuridad de su despacho - &#8221;He perdido cualquier esperanza&#8221;.  Ponme otra a mí, Basil.</p>
<p style="text-align: justify;">Basil, Zaid, Bilal, Ali y Saba en Baghdad, Abdullah y Abu Faruk en Basora, Ali en Rumeitha, Inthissar y Thuwar en Najaf y varias decenas de personas más que he conocido a lo largo de los últimos años en Erbil, Suleimanya o Kirkuk siempre hablan de tirar la toalla, pero nunca lo han hecho. Continúan construyendo Irak a su manera.</p>
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		<title>XIII. Habitantes de Bagdad ¿supervivientes o resistentes? (1/2)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 22:16:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Rull</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Bilal Al Badry cuenta que en su barrio un vagabundo loco caminaba desgreñado, arrastrando los pies y recogiendo objetos de la basura. Sin molestar a nadie. Recibía comida de los vecinos y dormía en las esquinas. Jugaba a disparar con el dedo a los coches que pasaban a toda velocidad, sorteándolo. Hasta que uno de esos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Bilal Al Badry cuenta que en su barrio <strong><em><span style="color: #ff0000;">un vagabundo loco</span></em></strong> caminaba desgreñado, arrastrando los pies y recogiendo objetos de la basura. Sin molestar a nadie. Recibía comida de los vecinos y dormía en las esquinas. Jugaba a disparar con el dedo a los coches que pasaban a toda velocidad, sorteándolo. Hasta que uno de esos coches se paró y, simplemente, lo ejecutó.</p>
<p style="text-align: justify;">Su primo Roaaim Al Badry estaba junto a Bilal en la Universidad cuando su padre, Basil, le llamó por teléfono y le dijo <strong><em><span style="color: #ff0000;">&#8220;no vuelvas al barrio esta tarde al terminar las clases&#8221;</span></em></strong>. El Ejército del Mahdi había ido a reclutarlo a su casa. Durmió un par de días en casa de Bilal y partió directamente a Damasco, donde esperó casi un año a que se normalizaran las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-147" title="Imagen 6" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-63.png" alt="" width="858" height="482" /></p>
<p style="text-align: justify;">Unas semanas antes, tres coches de policía con media docena de agentes perfectamente uniformados habían llamado a la puerta y, con la excusa de realizar un registro rutinario en busca de armas, encerraron a la familia en una habitación. Cuando media hora más tarde se hizo el silencio y el padre de familia salió a ver si se habían ido, así era. Pero también les habían desvalijado la casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Suada Ahmad, la madre de Roaaim y esposa de Basil, viaja todos los días en taxi a su trabajo en el Ministerio de Vivienda. Una mañana, cuando amanecía, mientras se acercaban al edificio, sin detener el coche, varios encapuchados dispararon a su conductor habitual. Ella salió ilesa del atentado. <strong><em><span style="color: #ff0000;">Con un cadáver en brazos</span></em></strong>. Al día siguiente. Con un taxista diferente regresó a su puesto en el Ministerio, para ser atacada unos meses más tarde por un coche bomba que, si bien no asesinó a ninguno de sus compañeros de trabajo, dejó el edificio inservible por una buena temporada y a varios taxistas y viandantes muertos en la puerta.</p>
<p style="text-align: justify;">Roaa, hermana de Roaaim, la hija de Basil y Suada, está prometida con Sameh, que conduce un modelo de mercedes de los años 70 adquirido en subasta. Perteneció <strong><em><span style="color: #ff0000;">al general Abdul Karim Qasem</span></em></strong>, Primer Ministro iraquí entre 1958 y 1963. Sameh fue secuestrado por delincuentes extranjeros. Con acento sirio. Pedían 150.000 dólares por su rescate. Una semana después de la captura su padre pagó 10.000. Fue torturado sin pausa. Sospecha que fue un vecino quien facilitó la información.</p>
<p style="text-align: justify;">Assim Ameer es amigo y compañero de universidad de Bilal, de Roaaim y de Roaa. A él también el Ejército del Mahdi fue a buscarle a su casa. Junto a su padre y su hermano debían abandonar el barrio. Tan sólo les salvó que <strong><em><span style="color: #ff0000;">una docena de vecinos intercedieron por ellos</span></em></strong>. Aún así, aún tiene miedo. Una vez que has escuchado los golpes en la puerta de quien podría ejecutarte, no se olvidan nunca. A veces, antes de matar a sus víctimas, las taladraban cual elementos de bricolaje antes de lanzar sus cadáveres al río. Muchos aún no han aparecido.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-161.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-139" title="Imagen 16" src="http://irak-posguerra.periodismohumano.com/files/2010/05/Imagen-161.png" alt="" width="951" height="533" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Saba Nadawi trabaja en IWPR (<a href="http://www.iwpr.net/programme/iraq/election-reporting-metro-newspaper-pdf">International War and Peace Reporting Institute</a>). Es coordinadora de sus programas de formación para periodistas iraquíes y de la Revista METRO. Seis meses después de casarse con un compañero de trabajo, en diciembre de 2008, se despidieron. Él se dirigía a visitar a un familiar en Fallujah. Alguien detuvo el coche y le ejecutó. Encontraron su cadáver en el asiento del conductor. Viajaba solo.  Era periodista. El pasado 25 de enero de 2010, la oficina de Al Jadiriya en la que comí y entrevisté a Saba fue prácticamente destruida por la explosión provocada por un suicida que se inmoló contra un hotel sede habitual de periodistas extranjeros. Los trabajadores han alquilado una casa cercana a la oficina para poder quedarse a dormir en ella los días en los que parezca demasiado peligroso el trayecto de regreso a casa</p>
<p style="text-align: justify;">Ali Kareem es un poco mayor que sus amigos. Tiene 26 años. Comenzó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Bagdad con algunos años de retraso. Antes vendía cigarrillos y dulces en los semáforos. Zaid Al Wardi le empleó más tarde en una de sus tiendas de ropa. En casa de Zaid hay una habitación que se ha quedado anclada en el tiempo. <strong><em><span style="color: #ff0000;">Libros encima de la mesa</span></em></strong>, pósters amarillentos en las paredes, ropa vieja pero sin estrenar y un calendario que marca marzo de 1982. Su tía, estudiante de último año de medicina, recibió un aviso de un compañero de célula, clandestina, en el Partido Comunista de Irak. &#8220;Vienen a por ti&#8221;. No se tomó la advertencia en serio. Salió rumbo a la universidad y nunca regresó.</p>
<p style="text-align: justify;">25 años más tarde Zaid dormía junto a su mujer y sus hijos en el tejado de la casa debido al calor iraquí. Aquellas noches en las que las milicias dirimían sus cuitas internas, tapaba con su cuerpo el de su hijo de Osama su hijo de 12 años para evitar que <strong><em><span style="color: #ff0000;">las balas perdidas</span></em></strong> cayesen sobre él mientras su mujer hacía lo mismo con Zeinab, la niña de 15 años. Zaid solicitó hace ya dos años el inicio del proceso para que toda la familia emigre a Canadá. Su padre, desplazado por el miedo a las milicias, se quedará solo el día que el resto de la familia se vaya.</p>
<p style="text-align: justify;">El hermano de Basil, Abdullah, tampoco regresó nunca, en este caso del frente de la guerra con Irán. No saben cómo, cuando ni donde murió. Hace tiempo que perdieron la esperanza de que aún estuviese prisionero en Irán dos décadas más tarde.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos mis amigos, excepto Basil y su esposa, con casi 60 años, quieren abandonar el país.</p>
<p style="text-align: justify;">Basil llega a casa del trabajo el día de nochevieja. Está enfadado. Ha tratado de convencer a sus sobrinos más pequeños de que no lancen petardos en la puerta para celebrar el fin de año. &#8220;Los vecinos se sentirían ofendidos si saben que vamos a celebrar algo. Estamos en el mes de Muharram, sagrado para los chiítas, de luto por el martirio de su Imam Hussein y alguien podría venir a pedir explicaciones&#8221;. Su casa es la única en decenas de metros a la redonda en la que no ondea una bandera sectaria como las que me han acompañado desde mi llegada a Basora. Se pone la Disdasha, a modo de ropa de andar por casa, se sirve una copa de Chivas y me dice, refugiado en la oscuridad de su despacho &#8211; <strong><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;He perdido cualquier esperanza&#8221;</em></span></strong>.  Ponme otra a mí, Basil.</p>
<p style="text-align: justify;">Basil, Zaid, Bilal, Ali y Saba en Baghdad, Abdullah y Abu Faruk en Basora, Ali en Rumeitha, Inthissar y Thuwar en Najaf y varias decenas de personas más que he conocido a lo largo de los últimos años en Erbil, Suleimanya o Kirkuk siempre hablan de <strong><em><span style="color: #ff0000;">tirar la toalla</span></em></strong>, pero nunca lo han hecho. Continúan construyendo Irak a su manera.</p>
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